jueves, octubre 16, 2008

Saidel Brito - Nacidos Vivos - Miami dpm gallery

http://www.elnuevoherald.com/151/story/309040.html










Saidel Brito
Nacidos Vivos

dpm gallery – Miami
Octubre 2008

La serie más reciente de Saidel Brito genera –de entrada- una necesidad en el espectador por establecer con precisión los acontecimientos que han congregado a las multitudes retratadas en algunas pinturas, o la significancia particular de los paisajes que otros lienzos reproducen. Paradójicamente ninguna información al respecto es provista permitiendo conservar cierto anonimato en las imágenes -por lo menos hasta un careo posterior que de cuenta del contexto histórico y social cubano que ilumina cada cuadro 1- un anonimato que sin embargo es patentemente familiar en cuanto a las convenciones históricas y mediáticas para representar a las masas.

Esto apuntaría a conectar con las preocupaciones fundamentales del artista aquí planteadas: “son historias e imágenes que están vaciadas de contenidos en el tiempo… de espacios que ideológicamente se han desvanecido o sobre los cuales aparecen como una especie de fantasmas ideológicos…tiene que ver con la fragilidad de la memoria y con el cambio de los signos y la vaciedad de esos signos: geográficos, objetuales, literarios con relación a los hechos históricos, los datos y los rastros dejados en los museos, en la memoria colectiva y en el espacio físico donde ocurrieron.”

La obra se erige entonces como una reflexión sobre los lugares históricos, y los acontecimientos a nivel universal, pretendiendo señalar la manera cómo estos imaginarios van perdiendo o transformando sus evocaciones simbólicas (por ejemplo Playa Girón convertida en sitio de turismo recreativo), o cómo los ecos resonantes de su pasado son meras presencias espectrales –a lo mucho- en el presente. En palabras de Brito “la idea era volver a ese rol del artista representando ciertos acontecimientos, pero a su vez existe la paradoja de que aquellos acontecimientos ya están o desnudados por los medios de comunicación o silenciados por el tiempo o por los nuevos usos de los espacios”.

El trabajo mantiene además características conceptuales presentes en casi toda la producción de Brito: los juegos de palabras o el empleo del lenguaje popular apelando a su capacidad de generar doble sentidos, manifestado esto en el título de la serie; el impulso hacia la experimentación y la “invención” de técnicas que potencien los contenidos de las obras, que generen cierta incertidumbre en torno a cómo se lograron los rudimentos manuales empleados que a su vez devienen en un importante -y significante a la vez- gancho de seducción visual (en esta serie ensaya con el pirograbador, las transparencias y las superposiciones); la ambigüedad como premisa de trabajo convertida en herramienta que contribuye a engrosar semánticamente a las obras, en un valor positivo, como si el artista tuviera conciencia del vasto horizonte epistemológico que el ser contemporáneo tiene a su disposición para ser usado productivamente; la incorporación de una permanente reflexión de doble vía: con el arte como una tradición llena de postulados prestos a ser problematizados, y sobre el sentido de la Historia -sus invocaciones mediáticas y sus construcciones discursivas- contrastada con el presente; y finalmente el interés que demuestra en el uso estratégico –en la apropiación ideológica- de ciertos repertorios y acervos simbólicos que se asumen como “menores” (en este caso fotografías extraídas en su mayoría de fuentes independientes en Internet) pero cuyo poder como espejo de un contexto suele exceder a las creaciones que operan claramente dentro del campo artístico.

Otros puntos de contacto entre Nacidos Vivos y su trabajo anterior son el empleo de dos leitmotifs que han aparecido con alguna frecuencia: el agua (lo acuoso, las sugeridas superficies de mar, etc.) como un problema de corte existencial 2 y las multitudes (los rebaños, las masas, las aglomeraciones, las marchas, etc.) como un opuesto binario del individuo singular o de pensamiento independiente (“Me interesa la actitud anónima frente al conglomerado, porque yo vengo de esa idea de pueblo, o sea, de la masa; eso que está en la retórica oficial del pueblo. Yo he nacido como una estadística de esa masa, y es por ello que esa “masa” me interesa como sentido que es: como anomalía, como vaciedad, como silencio, como miedo, como control”).

Es evidente que la sinergia de todos estos considerandos apunta a querer lograr obras con discursos complejos, con la capacidad de articular varias capas y niveles de densidad. Por esto considero que como un todo el trabajo de Brito supone por un lado una puesta en valor del espectador, donde este mismo va a actuar como un multiplicador de sentidos, una obra que aspira –a pesar de los pensamientos iniciales que la impregnan- a ser asumida de distintas maneras que sorprendan hasta al mismo artista. Al hacer esto Brito está empoderando al público y sus lecturas como un acto creativo, derivado de su particular situación existencial que se condiciona por su entorno cultural, sus prejuicios, gustos, etc., sin forzar un discurso o una línea interpretativa unívoca. Por otro lado está el hecho de potenciar la temporalidad de esa lectura, basado en la conciencia de que las condiciones del entorno de recepción y los acontecimientos que determinan el carácter de la misma cambiarán a mediano y largo plazo, provocando así nuevas oleadas hermenéuticas en el futuro (Ciertamente las lecturas de esta serie en Miami el día de hoy serán distintas a las que pueda generar en este momento en Caracas o dentro de diez años en La Habana).

Se configura así un aspecto esencial de la propuesta de Brito, pensar el trabajo como una “obra abierta” –en el sentido articulado por Umberto Eco, es decir de posibilidades inagotables, de semiosis ilimitada- donde prima el ejercicio intertextual, y donde en relación a sus fuentes el artista dice preferir “no desnudar el referente para que no se pierda la posibilidad de seguir superponiendo la interpretación, la interpretación como una necesidad que la obra te propicia obligatoriamente en el momento en que tú sabes que hay algo pero no sabes que es.”

Finalmente se debe reparar además en el carácter político que tiene el trabajo del artista, que no está dado, curiosamente, por enarbolar una clara o determinada posición dentro del sistema de imposiciones, consensos y disensos que nos atraviesan como individuos, o por un ímpetu de denuncia literal o menos aún de aspiración radical de transformación social, sino mas bien en el sentido que propicia –mediante actos estéticos que reconfiguran la percepción de los temas tratados- el surgimiento de nuevas visiones subjetivas de corte político en el espectador, afincadas estas en el hecho de lograr desplazar la mirada habitual de cada quien hacia el entorno colectivo.

Lo que el artista estaría poniendo en tensión, más allá de la referencia particular, es lo que Rancière llama “la división de lo sensible”, que se define como “el sistema de evidencias sensibles que pone al descubierto simultáneamente la existencia de un común repartido y las delimitaciones que definen las partes y posiciones respectivas dentro de él”3; en otras palabras corresponde a una expectativa de la distribución de los roles y las partes que constituyen un orden político y social. Hurgar en estas percepciones y en las mutaciones que sufren en el tiempo estos sistemas –encarnados en hechos concretos en la obra de Brito- parece ser una aproximación casi filosófica bajo la cual se pudiesen cobijar varias de las obras del artista hasta el día de hoy.

Ante la sarta de ligerezas que vomita a diario el mundo del arte nos queda el consuelo del esporádico artista serio: “Todas mis obras tienen un compromiso ético. Tienen detrás la idea del pensamiento, el rigor, el ejercicio intelectual y la complejidad del discurso de la obra frente a la banalidad de producir obra como caramelos.”

Rodolfo Kronfle Chambers
Guayaquil, 2008

1 Cada uno alude algún tema como Bahía de Cochinos, Las Damas de Blanco, etc.
2 Vale pensar en la célebre imagen de “La maldita circunstancia del agua por todas partes…” o “Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer…” que pinta Virgilio Piñera en su poema La isla en peso (1943-1944).
3 Rancière, Jacques. The politics of aesthetics, Continuum, New York-London, 2004, pp. 12. Esta edición es una traducción al inglés hecha por Gabriel Rockhill, la cita en español es una subsecuente traducción mía.

Saidel Brito – Born Alive

The first reaction to Saidel Brito’s most recent series is the urge created in the viewer to establish with precision which events are responsible for the gathering of the crowds depicted in some of the paintings, or to find the particular significance of landscapes reproduced in others. Paradoxically, no regarding information is provided allowing a kind of anonymity to be withheld by these images –at least until further confrontation with the Cuban social and historical context that is behind each painting 1- an anonymity, though, clearly familiar with the historical and media conventions used to represent masses.

This should lead us to make connections with the artist’s fundamental concerns: “they’re stories and images emptied from their contents as time goes by… of spaces that have vanished in ideological terms or those upon which ideological ghosts seem to be haunting…it deals with memory’s fragility as well as with shifting signs and the emptiness of those signs: geographical, objective, literary in their relation to historical events, information and traces left in museums, in the collective memory and in the physical space where they took place.”

His work, then, emerges as a reflection on those historical places, and events at a universal level, seeking to point out the way these imaginaries start losing or go on to change their symbolic connotations (for example: Playa Girón, turned into a leisure tourist spot), or on how the echoing voices from their past are no more than spectral presences –if any- in the present. In Brito’s own words “the idea was to go back to the old role of the artist representing particular events, although it implies the paradox of these events having been either stripped by mass media or silenced by time or by the new uses of those spaces”.

The work also preserves conceptual features present throughout almost all of Brito’s production: Word playing or the use of popular language to benefit from its double meanings, as the series’ title suggest 2; the drive towards experimentation and the “invention” of techniques that may contribute to enhance the work’s contents, that in turn generate our wondering as to how those manual means were achieved, and which consequently derive into a very important –as well as significant- hook for visual seduction (in this series, he experiments with the pyrographer, and uses transparencies and superimpositions); ambiguity as a working principle and as a tool in assisting the semantic enrichment of work produced, as a positive value, as if the artist had become aware of the vast epistemological horizon posed before the contemporary eye to be used productively; the constant integration of a two-way meditation: on art as a tradition filled with principles and prescriptions ready to be disputed, and about History’s sense –with all the media invocations and its discourse constructions– contrasting with the present; and, finally, the interest he shows in the strategic use – the ideological appropriation- of certain repertoires and symbolic archives deemed as “minor” (such is the case of photographs taken mainly from independent Internet sources), though more powerful as context mirrors if compared to creations working restrictedly within the boundaries of the field of art.

There are still other links between Born Alive and his previous work, like the recurrence of two of the leitmotifs that reappear with some frequency: water (wateriness, evoked sea surfaces, etc.) as an existential like problem 3 and the crowds (herds, massive agglomerating, marching, etc.) like binary counterparts of the individual and of free thinking (“I’m interested in the anonymous attitude facing the crowd, because I come from such an idea of “the people”, that is, of the masses; that which resides in the peoples’ official rhetoric. I was born myself a statistic of that mass, and that’s why I’m interested in that “mass” as a sense: as an anomaly, as emptiness, as silence, as fear, as control”).

It’s clear that the synergy of all the above-mentioned characteristics aims to convey a complex discourse, with the ability to articulate different layers and levels of density. That´s why I think that as a whole Brito’s work implies a reappraisal of the viewer, who becomes a sense-multiplying agent. These paintings strive –despite all the initial thoughts put into them– to be assumed in different ways, even to the artist’s own surprise. In doing so, Brito is empowering the public and their readings as part of a creative act, derived from their particular and existential situation, affected by their cultural surroundings, their own biases, tastes, etc., but without imposing a particular discourse or univocal interpretation strand. Furthermore it seems that the artist assigns value to the temporality of the readings, based on the consciousness that conditions surrounding reception, and that actual events affecting that particular kind of reception, will be different in the mid to long terms ahead, thus starting new hermeneutical waves into the future (Surely, interpretations of this series obtained in Miami today will be different from those in Caracas at this moment, or from those to be ten years from now, in Havana).

Thus appears an essential part of Brito’s proposal, that of conceiving his production as an “open work” –in the same sense formulated by Umberto Eco, that is, of inexhaustible possibilities, of unlimited semiosis- with intertextuality as a preponderant factor, and where, regarding his sources, the artist expresses his preference of “not giving references away to avoid losing the possibility to keep superimposing interpretation, interpretation that becomes itself a need inevitably fostered by the work within you, the minute you’ve recognized that there is something there but you still don’t know exactly what it is.”

Finally, attention must also be paid to the political character of the artist’s work, which is not given, curiously, by the way he adopts a clear or determined position within the system of impositions, consent and dissent that we deal with as individuals, or by a drive towards literal denouncing, or even less so by embracing any radical political transformation ideal, but instead in a sense that rather promotes –through aesthetic acts that reconfigure the perception of the issues he deals with- the springing of new subjective political visions in the viewer, achieved by dislocating the conventional point of view that each of us have concerning the collective environment.

What the artist seems to be stressing, beyond any particular reference, is what Rancière calls “the distribution of the sensible”, which is defined as “the system of self-evident facts of sense perception that simultaneously discloses the existence of something in common and the delimitations that define the respective parts and positions within it” 4; in other words, what we expect about the roles and the parts that make an established political and social order. Tracing these perceptions and the changes these systems undergo throughout time –represented by particular events in Brito’s work- seems to be an almost philosophical approach under which much of the artist’s production has been conceived up to the present day.

Considering today’s ever-multiplying production of art trifle, we are left with the relief brought to us by the periodical presence of a serious artist: “All of my works have an ethical commitment. Behind each of them is the idea of thought, rigor, intellectual exercise and the complexity of discourse as opposed to the frivolity of producing art like candy.”

Rodolfo Kronfle Chambers
Guayaquil, 2008

1 Each one having references to a specific theme like Bahía de Cochinos, Las Damas de Blanco, etc.
2 The title “Nacidos Vivos” aludes to the statistic of babies born alive, a measure of a countrys’ progress and development, an index that is permanently published in Cuba with a sense of pride; but it also can alude to a certain savviness, street smartness or adapting capabilities that most cubans show in dealing with any circumstance, it can paradoxically be seen as a way for survival, or –in an oposite sense but in a dialogue with the paintings- it can point out how the individual “dies” within these masses.
3 It helps to recall here that renowned image of “The damned circumstance of water all around…” or “If I didn´t think water surrounds me like cancer …” painted by Virgilio Piñera in his poem La isla en peso (1943-1944, The Weight of the Island).
4 Rancière, Jacques. The politics of aesthetics, Continuum, New York-London, 2004, pp. 12, translated from the original by Gabriel Rockhill.

martes, octubre 14, 2008

Ricardo Bohorquez en Espacio Vacío/ Oct 2008











GUAYAQUIL, SEGÚN BOHÓRQUEZ

X. Andrade

Espacio Vacío, una bodega que sirve periódicamente para hacer exhibiciones de arte por una noche y que ojalá conserve ese carácter subterráneo, consagró una de ellas a una parte de la obra que, en proceso, lleva adelante el fotógrafo Ricardo Bohórquez para evidenciar las facetas que escapan a la versión vacua y homogénea que construye el discurso oficial de los dueños de la imagen de la ciudad postal. Su mirada viene precedida por intereses arquitectónicos: de hecho, las fachadas posteriores de los edificios del centro “regenerado” constituyen el grueso de esta muestra. Son ese tipo de espacios los que condensan el valor de lo que puede leerse también como ruinas: los que más vemos por su prominencia y los que, por suerte, han sido menos colonizados visualmente por las propagandas publicitarias a la vez que homogenizados por las disposiciones que obedecen a asépticas nociones de ornato. Estos edificios hablan, por tanto, de una época precisa. Tomados de manera fragmentaria, a veces apenas dibujan una línea que fractura los horizontes planos. Asombra la limpieza de estas paredes, exacerbada por el alto contraste del blanco y negro elegido para algunas de estas impresiones, quizás como una parodia al control del espacio establecido en estas últimas décadas en la ciudad, de aquél que califica de vandálica cualquier forma de apropiación de lo que resta de lo público.

El poder de la mirada de Bohórquez radica precisamente en la locación seleccionada para esta serie: allí, en el corazón del centro intervenido, la fotografía reinstaura la posibilidad de recorridos contraturísticos resultantes del cotidiano escrutinio de las múltiples caras del devenir del espacio. Un parqueadero, en su llamativa vaciedad de fin de semana, por ejemplo, hace pensar en los procesos de negligencia institucional que condenaron a la conversión de edificios históricos en formas ágiles de renta inmobiliaria. La convicción de Bohórquez --quien guarda el mérito de haber sido recientemente incluido en la magnífica antología No Sabe, No Contesta con su celebrada, aunque solamente en círculos íntimos, serie sobre la capacidad de invención de los vendedores informales en la calle Panamá http://riorevuelto.blogspot.com/2007/02/ricardo-bohrquez-panama-seat.html—genera un legado que se va moviendo gradualmente del registro documental hacia una antropología del espacio: físico, mental, crítico. Otros Guayaquiles, sobre lo que deviene oculto gracias a las monolíticas prácticas visuales dominantes.

lunes, octubre 13, 2008

Jaen / Paccha: pequeñas anécdotas sobre la censura

dpm - Oct/2008

La muestra reúne obra erótica de dos artistas cuyo trabajo ha sido objetado, censurado o considerado inapropiado (de manera frontal o velada) en distintos centros culturales y museos del país...

WILSON PACCHA

Mujer que camina en cuatro patas (de la serie Records Guinness) - 2007

La mujer más pequeñas del mundo (de la serie Records Guinness) - 2007


Eyaculación precoz - 2006

Café con leche (de la serie Follar o morir) - 2002

El recogido (de la serie Follar o morir) - 2002

Ina la de la teta grande - 2002

JORGE JAEN

Kamasutra Guayaco - 2008

Me la comí todita -2008

Soldado artificial -2008

El trencito del amor -2008

Bautizo guayaco -2008

Niña poseída por sebo vago -2008

Jugando al palo encebao -2008

martes, septiembre 30, 2008

Pamela Hurtado - Propiedad Privada








Propiedad Privada
Pamela Hurtado Wedler

Las más recientes series de Hurtado concentran un conjunto de imaginarios relativos a su infancia que constituyen –una vez hilvanados- una suerte de análisis al sistema de relaciones que operaron en su crianza, y cuya invocación le permite enfocar una mirada inquisitiva a similares dinámicas a su presente como madre.

La artista se ha valido de un mix heterogéneo de recursos visuales: desde la estética infantil que emplea en las pinturas de la serie Había una vez…, pasando por el uso del bordado como una exploración de tradiciones propias de su abolengo alemán (Mi casa azul), hasta la proyección del Álbum con 46 fotos –a la manera de un show de slides- que contienen lúdicas representaciones en que intervienen pequeños muñecos y juguetes. Al igual que en los cuadros, la inventiva en estas fotografías –cuyos títulos individuales sugieren narrativas propias del cuento- parece plantear al juego como el espacio propicio para la lección, la moraleja y hasta el adoctrinamiento. En su sucesión estas imágenes actúan como el teatro donde se escenifican los miedos, la inseguridad y el cotejo de una experiencia propia ante la construcción de lo femenino aún en ciernes.

En este sentido existe una subtrama a lo largo de la exposición, algo que podríamos situar en el campo del trauma, de la huella que persiste, que acosa. Lo sentimos en la magnífica agrupación de lienzos con patrones florales titulados Blumenmuster, cada uno aludiendo a una página del catálogo de papel tapiz del cual se extrajeron. Todos remiten a un gusto decorativo setentero –bello pero agobiante- común en la habitación de cualquier jovencita. Pareciera que las Mandalas –la gran composición de círculos de tela recortada sobre las cuales la artista ha pintado motivos de forma ovular- crean una ambientación mural que actúa en respuesta a aquella manifestación de la domesticidad y de la transmisión del gusto materno. En la obsesividad tautológica de la aplicación de la pintura –donde priman rosas, violetas y marrones- se decanta a su vez una suerte de catarsis.

La obra de Hurtado conecta con una de las líneas dominantes del arte contemporáneo de las últimas décadas, aquella en la cual el territorio de la memoria provee una serie de datos que se prestan para deconstrucciones diversas, en este caso poéticas visuales que –a pesar de hurgar en la biografía de la autora- permiten cierto grado de identificación con el espectador común, suficiente como para remitirnos a las claves simbólicas que ejercieron imborrable influencia en nuestra propia niñez.

Rodolfo Kronfle Chambers
Editor in chief
Revistas House and Garden y Psychology Today
Primavera del 2008


Recuerdos, sueños y pensamientos

Alicia y la oruga se observaron por un rato en silencio.
“¿Quién eres?” - pregunta la oruga.
“Yo…yo, difícilmente lo sé, Señor. “al menos se quien era hoy en la mañana al despertarme, pero seguramente he cambiado algunas veces desde ese entonces.”[1]

La obra actual de Hurtado, presentada por primera vez de manera individual en la Galería dpm, se sitúa un escalón más arriba de un inconciente manejo del material como simple productor de imágenes, donde ella trasciende la armonía del mismo para proponer un discurso en conflicto, cavando un espacio para resolver experiencias personales que pertenecen a diferentes aspectos de su vida detrás de la superficie.

Estos, al igual que en su carrera artística, han sido condicionados por determinadas convenciones culturales que le ofrecen un determinado conjunto de roles sociales - como madre, como esposa, como hija, como profesora de dibujo y pintura, como artista (total, como mujer) - que a su vez se limitan a la determinada esfera privada ausente de cualquier presencia masculina (excluyéndola a su vez de la esfera pública); esta ha envuelto apretadamente sus tareas a lo largo de 15 años con preocupaciones acerca de los valores y la valoración de la feminidad.

Están por ejemplo las fotografías teatralizadas con muñecos de su infancia y de la de Irina, su hija. Al registrar randómicamente dicho juguetes, tanto parte de su pasado como su presente, se pueden reconocer a los mismos como arquetipos del flujo de imágenes que consumen en su vida diaria; peluches, figurillas de las piñatas, el Cristo en la cruz. Este método de trabajo se entendería como una citación diligente a la obra de Liliana Porter, quien indaga en las paradojas de la representación yuxtaponiendo juguetes, creando entre ellos un desconcertante diálogo.
Valdría la pena mencionar que los arquetipos, según Jung, constituyen el inconsciente colectivo de manera clave. El arquetipo central más significativo para el ser humano sería el Sí-mismo (Selbst), aquel ámbito que encierra la consciencia y lo inconsciente; es el centro de esta totalidad como el “Yo” es “el centro de la consciencia”.

Hurtado comenzó hace un año a trabajar en su serie de mandalas como ejercicio de relajación sin exigencias de ninguna disciplina, a partir de una serie de problemas que ella prefiere manejar con la pintura. Originalmente, estas tenían un formato rectangular, pero ella les quita el bastidor para convertirlo en círculos que van contra la pared, como si se tratara de un tapiz. Así, Hurtado pretende hacer de ellas un objeto de observación y les adjunta extensiones de fondo: los colores que utiliza remiten a las paredes forradas de la habitación durante su adolescencia, que sin duda le recuerdan preocupaciones frente a los cambios de ese entonces.

Los espejismos de la memoria tienen eco en las perspectivas actuales de Pamela Hurtado, que no terminan de generar nuevas preguntas acerca de cómo el sujeto va construyéndose a sí-mismo. Su proceso se asemeja mucho al que sufre Alicia en su país de las maravillas; es un personaje inocente sin moral y sin miedos dentro de la recreación de todo lo que ha observado en su corta vida. Su autor, Lewis Carroll, curiosamente la inserta en ese “país” - en su búsqueda de identidad frente a los personajes creados por ella misma - no solo entre sueños, sino a través de un espejo, lo que nos da pauta para citar a Lacan y su teoría del “yo” :

Ese otro que mira al niño tras el espejo y que lo cautiva, pronto aprenderá que es él, incluso le dirá: “Mira, ese eres tú” señalándole la imagen.(…) “Eres tu”: imagen pues de mí, imagen de mi yo, imagen del yo. (…l)a primera
identificación imaginaria.[2]

En Había una vez una niña que quería una casa, conjunto de cuadros narrativos de estetica infantil, el intermediario que Hurtado usa para dichos cuadros es Irina. Ella es el medium que le da forma a las intenciones de la artista, como si fuera ella la que guiará la mano que le de forma a su reflejo.

Ya que se trata de un comportamiento artificial y no uno natural como del que se apropia Lacan para su tésis, Hurtado asume una posición que integra varios de sus roles adquiridos sin protestar: es una profesora de pintura que le deja a la niña pintar con su propio “estilo”; es la artista que domina el proceso creativo con una determinada intención al “utilizar” a su hija para darle un discurso más complejo a su obra, es una madre que enfrenta a su propio “fruto del vientre” a una versión de la memoria ajena y de la cual a su vez es heredera. Una pretensión discreta y pintoresca de enseñarle algo.

Quizás la precariedad formal, su carácter vivencial y las facetas irónicas en su quehacer artístico se expliquen si se toma en cuenta esta constante y anacrónica insatisfacción que impulsa a Hurtado a fabular pasajes de su memoria en detalles muy puntuales, pertenecientes siempre a imaginarios domésticos: Las tazas de té, la decoración ornamental (escogida casi siempre por la figura materna), la cama, el espejo. La muestra se entendería entonces como una alegoría de lo cotidiano (según Alÿs, lo cotidiano es la acumulación de momentos) que integra su fantasiosa infancia, pasando a los dolores de la pubertad, hasta ubicarse dentro de complicaciones de lo que viene después.


María Inés Plaza Lazo
15 de Septiembre del 2008

Tensa Calma en Cuenca!!!

Proceso Arte Contemporáneo - Octubre 2008

Más información en :

http://riorevuelto.blogspot.com/2008/05/tensa-calma-dpm-gallery.html