martes, julio 28, 2009

Óscar Santillán - Un fanstasma que recorre el mundo -dpm

Memorial (2008)

Colored Sperm (2009)


El tiempo perdido (2009)


But I haven´t lost my pants (Lessons by the river) (2009)

Spider Statement (2008)

El Vigía (versión 2009)



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Retraerse a la esfera de una poética ideal que describe el mundo pero que no puede cambiarlo es suponer que las actividades artísticas no forman parte de la orquestación de la cultura, y sólo puede entenderse si se toma en cuenta el hastío y el cansancio que Mallarmé mostraba frente a la vida cotidiana, los cuales habían llevado a generar una evasión consciente del mundo a través del ensueño, de la sugerencia y del hermetismo poético. De alguna manera, Mallarmé había intentado transfigurar en verbo la carne y la naturaleza. Para él la vida debía vivirse como la siesta de un fauno, plagada de “impresiones poéticas” en las que se condensara el universo.

JOAQUIN BARRIENDOS

Santillán borra y va de nuevo (o de Alfaro al semen multicolor en un solo machetazo).

Primero lo primero. Óscar Santillán ha asumido el riesgo de reinventar el trasfondo de su trabajo. No es poca cosa si consideramos que este violento tajo entre una primera fase de su obra y sus nuevas aventuras simbólicas suponen además tomar distancia crítica con aquello que le había ganado reconocimiento y cierta notoriedad.

El reciente trabajo de Santillán ha abandonado la función crítica y el perfil emancipatorio que acusaba su obra (“yo ya no creo que es posible ‘cambiar el mundo’, ni que ‘otro mundo es posible’ […] soy un agnóstico social.”1 ), la cual entroncaba con toda una tendencia a nivel mundial que procuraba articular diversos tipos de prácticas artísticas con los objetivos de los nuevos movimientos sociales 2.

Las pulsiones que lo indujeron a trenzarse con el contexto sociopolítico local y a desentrañar algunos de sus repertorios histórico-culturales han desaparecido: “Creo que mi motivación actual es explorar cierta temporalidad distorsionada o simplemente señalada y re-dimensionada [...] aquella es la negación misma de la Historia. En mis obras de antes (2007 para atrás) había una intencionalidad deconstructora, y ahí hay cierto positivismo que aborrezco ahora [...] o sea, si te tomas la molestia de deconstruir algo, abres el camino (aunque diminuto) a posibles soluciones, hay cierto moralismo: esto no debió ser así, entonces debió ser de alguna otra manera (¿mejor? ¿mas justa?). Pero yo no tengo ninguna esperanza, aunque quizás me queda algo más sincero y apasionante, la ficción (una ficción ontológica que no sirve para entender el mundo, eso oscuro... borgiano).”

Sin pretender establecer los razonamientos subsiguientes como el motivo certero de esta “desilusión de ideales”, creo que hay que situar la coincidencia de este cambio dentro de un panorama configurado por dos hechos secuenciales, ambos con carga digna de análisis. El primero es una circunstancia fundamental que a mi juicio ha reconfigurado el ímpetu crítico de varios creadores: la demolición de la antigua estructura de poder que imperaba en el Ecuador al haberse entronizado un gobierno de izquierda prácticamente libre de oposición. En este proceso, bautizado como la “Revolución Ciudadana”, participó activamente el artista –a nivel de bases- como miembro fundador del capítulo guayaquileño de la Ruptura de los 25 3. El segundo es el cambio de escenario del artista y las negociaciones transculturales – que incluyen el respectivo surgimiento de nuevas subjetividades fruto de la movilidad- que conlleva su actual residencia como estudiante en los Estados Unidos. Si bien esto último debe haber ejercido gravedad en la orientación de sus nuevas derivas estéticas 4 vale recordar que el agotamiento que embargaba al artista y el diagnóstico que él hacía de la escena tomaba forma previo a su viaje 5.

Cada quién le asignará un peso específico a estas dos circunstancias en la transformación del artista 6, claramente solo un gran remesón vivencial lo podría haber “afrancesado”.

El hecho concreto es que su nuevo trabajo apela a un lenguaje mas internacional (diseñado para un ideal espectador global), que ya no acusa la especificidad de un origen, ni la enunciación de una voz crítica al poder desde un sitio particular. En los trabajos producidos desde aquel quiebre se ha desterrado el referente reconocible que los ate a un contexto concreto, se ha erradicado el localismo y se ha limpiado además la seña ideológica de su pasado contestatario para operar en el terreno ampliado de la imagen, ante todo, por su potencial poético, susceptible de elaboraciones posteriores del receptor en función del alcance de su propia imaginación de la realidad.


La discursividad que emanaba de obras como Dieta (2002-2004), Los Jornaleros (2006) o El Arrastre (2007) ha dado paso al lirismo y la ambigüedad propios de una búsqueda en pliegues experienciales y en las opacas contingencias de lo cotidiano, alejándose de contenidos fácilmente identificables y por ende resistiendo el afán analítico del lenguaje.

Lejos de insistir en filiaciones que la sintonicen con nociones de “arte latinoamericano”, la muestra que hoy enfrentamos puede ser entendida dentro de lo que se ha venido a llamar un “nuevo internacionalismo”. Y si bien el sistema/mercado del arte internacional –habiendo calmado su sed de alteridad, diversidad y exotismo- celebra y extiende su mano a estos artistas habiendo superando la propensión de usar a los periféricos únicamente para cumplir las cuotas de corrección política del discurso multiculturalista, este tipo de producción, como señala Joaquín Barriendos, “no sólo corre el peligro de idealizar el carácter global del arte, sino también de reesencializar la autonomía misma de lo artístico.” 7 Encuentro pertinente, en este sentido, mencionar a Gabriel Orozco de México y Jorge Macchi de Argentina, ya que detecto algunas sintonías entre sus prácticas desarrolladas desde mediados de los noventa y el material que ahora nos ocupa. Ambos desplegando un tipo de obra cuya virtud mayor sería no languidecer ante sus “explicaciones”, sino desbordarlas, desfamiliarizando mediante una mirada atenta, lo ordinario y común, produciendo en ello un sutil extrañamiento que encuentra su raíz en un engañoso azar, en calculadas “coincidencias” y aparejamientos que invoquen lo metafísico, a la vez que en ciertas estrategias procesuales.

Benjamin Buchloh, refiriéndose a la obra de Orozco, citaba el siguiente pensamiento: “El silencio, en tanto derrota, sirve (…) tanto de santuario como de lugar de cautiverio. El silencio es (…) a la vez un exilio sin retorno y un asilo, un destino y un juramento que ata. El no regresar es más bien la regla que la excepción.” 8 Y es que existe algo de esto en el tránsito que ha hecho Santillán desde una discursividad con bríos a la aspiración de comunicar de maneras tangenciales, con las sutilezas propias de quien lo puede lograr callando. El tono general que transmiten sus nuevas obras es el de una incertidumbre que palpita en el interior de sus aparentemente inocentes fachadas, y que nos impulsa a percibir la realidad fuera de la lógica, a generar nuestras propias lecturas desde miradas oblicuas hacia la experiencia sensible, tal cual lo ha hecho aparentemente el autor para crearlas. Ese silencio que contiene su lado oculto es lo que previene cualquier didactismo o ilustración evidente. Es un hermetismo productivo porque es a su vez cautivante; a pesar de que el artista tiene estructurada una suerte de mecánica para cuajar sus ideas -unas premisas creativas si se quiere 9- el modelado particular de cada una, en cuanto a lo visual -según el artista- se sitúa en procesos más de orden “intuitivo” que de frío cálculo. Tal vez él se refiera a la búsqueda de una fluidez de significados radicados en el orden de lo espontáneo, generando una opacidad disuelta en el aura ensoñadora de ciertas piezas, persiguiendo integrar en cunnilingus mental la obra y la conciencia del espectador, quien aportará sus propias intuiciones en el resultante climax simbólico.

* * *

Uno de los hábitos de la mente es la invención de imaginaciones horribles. Ha inventado el Infierno, ha inventado la predestinación al Infierno, ha imaginado las ideas platónicas, la quimera, la esfinge, los anormales números transfinitos (donde la parte no es menos copiosa que el todo), las máscaras, los espejos, las óperas, la teratológica Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espectro insoluble, articulados en un solo organismo… Yo he procurado rescatar del olvido un horror subalterno: la vasta Biblioteca contradictoria, cuyos desiertos verticales de libros corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira.

JORGE LUIS BORGES 10


Hace un par de años me imaginé, através del universo filosófico y poético de Borges, caminos alternativos que pudieran descongestionar de forma efectiva la producción de arte local 11, por lo que me aventuro a señalar en qué sentidos lo invoca Santillán: de la lectura de sus cuentos se desprende lo dudoso que resulta cualquier intento de comprender la realidad a la vez que se pone en tela de duda a todas las grandes narrativas. Para Borges todo lo que impone orden en el mundo son construcciones artificiales, ficciones, que sirven únicamente para regular aquello que de otro modo sería caótico; por ello ninguna perspectiva de la realidad es superior a otra, siendo la realidad misma sujeta de alteración por medio de los textos.





Teniendo esto presente podemos percibir las claves del trabajo reciente del artista dentro de un esquema de realidades ficcionalizadas. Lo vimos en la delicada instalación El Vigía (2008), una suerte de maqueta arquitectónica arrasada, representando una ciudad arruinada donde majestuosos edificios se encuentran inmersos en la soledad y el silencio. Pero la fragilidad que transmiten los convierte en ruina por partida doble, sus restos no son de materiales sólidos sino que delatan la paradójica precariedad/sutileza de una construcción escamosa, realizada con pintura “soplada” que sido rasqueteada de edificaciones cuyas fachadas ya acusan las inclemencias del tiempo. Con estos detritos de lo real Santillán alcanza registros líricos afines a lo que puede verse como una tradición de siglos: se puede trazar con facilidad la fascinación que ejercen las ruinas en el arte dado su potencial evocador, desde los mundos imaginados de Giambattista Piranesi (1720-1778) y sus representaciones de los restos de la Roma imperial hasta Carlos Garaicoa (n.1967) y sus reflexiones en torno a la sombra ideológica y la utopía frustrada que yacen tras el colapso arquitectónico en La Habana. En la muestra se presenta una segunda versión de El Vigía que presenta una sola edificación que se integra instalativamente en uno de los espacios de la galería a cuyas paredes se les ha despostillado la superficie; la estructura ha sido interpretada tridimensionalmente de manera libre a partir de aquel símbolo de arrogancia que es la Torre de Babel (c.1563) de Brueghel el Viejo.

El Vigía es una fantasía que bien pudiera hablarnos además del devenir de la pintura, un género que interesa particularmente al artista y sobre el cual ha cavilado a partir de su misma materialidad, como en este caso, o en proyectos de obras como Sleeping Child en donde el óleo es empleado como sustancia para modelar escultóricamente, elevando valores como la plasticidad a expresiones paroxísticas. Se trata de niño desnudo, inmerso en sueño, reducido en escala, y cuyo pecho muestra una herida a manera de estigma de la cual emerge un pájaro que picotea su tetilla. El trabajo se presta por supuesto para un delirio especulador de corte psicoanalítico (¿una argamasa de impulsos innatos, deseos reprimidos y recuerdos?), de la misma forma que la representación de una auto castración en otro infante “angelizado” en su recordada obra Prácticas degeneradas (De la Escuela Colonial de Guayaquil) (2005) abría abanicos de interpretación llenos de resonancias freudianas.


Sería entonces la sexualidad uno de los temas que ocupa el pensamiento del artista, como se desprende de varias ideas para obras aún no resueltas como Sperm Bubble I y II, fotografías de burbujas de semen que flotan en la oscuridad de sitios lúgubres, amenazantes, y que bien pudieran entenderse como un alegato que exponga la fragilidad con que se construyen nociones de masculinidad. De igual forma en Colored Sperm, un conjunto de siete fotografías que muestran la esperma del autor en un close-up de apariencia abstracta; para aquello registró la evidencia de una masturbación diaria, habiéndose inyectado un químico en los testículos que tiñó el resultado de cada una de sus descargas libidinales de un color distinto. A través de este grumoso arcoiris –macro, porno- estaría hilvanando, como si implementase un febril modelo de conceptualismo erótico, “un dialogo muy intenso con Pollock y toda la nocion mítica de artista-hombre y de la insipiracion metafisica”.


Recordamos que el artista nos hablaba de corporizar estelas y aquello que fue evidente en la escultura Failed Dawn (2008) en esta ocasión sería más sutil al representar la acción residual de una eyaculación que en cierto nivel nos puede hablar de los vestigios del amor. Lo que me trae a situar aquello como otra reflexión que atraviesa algunos trabajos –cursilerías aparte- en frecuencia filosófica. La carga emocional del boceto Encuentro temporal y paisaje posterior (2009) puede ser ilustrativa de esto: dos pájaros reposan sobre las huellas de un vehículo que ha atravesado un suscinto paisaje, una imagen que concentra un sentido de una suerte improbable, de accidente salvado o de las secuelas de un incidente traumático. Un misterio similar se escenifica en el lienzo cuyo canto derecho señala: “cuando le pregunté sobre la puta que había visto unos minutos antes me dijo `nosotros abolimos la propiedad privada no la estupidez’”. Santillán es un cinéfilo consumado y tal vez por ello convenga referirnos a ciertos episodios de su trabajo como si habláramos, por ejemplo, de las primeras películas de Won Kar Wai: campos de intensidad que hablan de lo fugaz del amor y de lo obstinado del recuerdo, donde sus protagonistas se entregan a la deriva sentimental. La distancia que nos separa de estas imágenes nos transmite a su vez el misterio de lo privado que hay en ellas, haciéndonos pensar que estamos leyendo un diario ajeno, levantando el velo hacia una realidad paralela. Algo de esto detectamos por ejemplo en la pintura But I haven´t lost my pants (Lessons by the river) (2009) y en un boceto reciente titulado Animales Precavidos (2009) donde se incluye la siguiente inscripción: “I don´t wanna know what your cum looks like but at this point I´m pretty sure it tastes really sad.” (No quiero saber cómo luce tu leche pero llegado a este punto estoy segur@ de que sabe verdaderamente triste).


Brisas de melancolía ya soplaban en trabajos presentados el año pasado en la sala Proceso de Cuenca como Spider Statement, Burried Sparkle y Several Falls (una fotografía afín al clima que logra Gabriel Orozco en determinadas obras, al punto de sugerir ser una cita culta a su trabajo La extensión del reflejo de 1992) y aquel me parece ser el tono emocional que comparten algunas obras; una melancolía, en palabras de Bobbio, “como la consciencia de lo no alcanzado […] atemperada, no obstante, por la constancia de los afectos que el tiempo no consumió”12 .

En El Vigía nos enfrentamos a una eternidad que se ríe de los logros materiales, a la constatación de que solo el tiempo perdura. Y he ahí la subtrama que atraviesa a ciertos trabajos de su última hornada de una manera u otra, remitiéndonos al tiempo como una idea proclive a ser sublimada, una estructura mental para ser entendida o pensada de distintas formas. Ya sea en representaciones del infinito que conecte con lo ontológico como en 9m11s (2009), un video (aún “inédito”) que se consume en dicha duración, la cual alude al tiempo que el calendario pierde aun después de las correcciones efectuadas por el año bisiesto 13; o en el antiguo reloj de pie titulado El tiempo perdido (2009) cuya cédula indica que está ajustado al uso horario de la Atlántida; o la cámara pinhole titulada One Hundred Years (2009) diseñada, según la relación calculada entre luz y tiempo de exposición, para obtener una imagen que documente un siglo; o el objeto Boooh (2009), un airbag con encantadoras orejitas que perenniza lúdicamente un instante trágico.


Todas concentran una temporalidad que se asume como una dimensión relativa, es un tiempo proteico y situado en el vaporoso plano de la utopía, al igual que en Memorial (2008), su más lograda obra en esta línea. Para aquel trabajo borró químicamente todas las páginas de una edición del New York Times, modelando con el residuo de la tinta un diminuto venadito que colocó sobre las hojas ahora en blanco, confrontando la yerma vastedad de un vacío, de un día olvidado. Un elegante ejemplo de conceptualismo de tercera generación que nos permite compartir las intenciones del artista de hablar de la memoria y su fragilidad.

Se podría sostener que Santillán está empleando una “interfase quimérica” en su trabajo, proponiendo a la imaginación algo que puede ser posible, cierto y verdadero, con total quemeimportancia hacia su improbabilidad, y ante lo cual el receptor, dado su carácter desconocido, es forzado a sintonizar en un ritmo previo al de su racionalización. 14 Ahí está el meollo del asunto: el invisible gatillo que nos ponen en la sien y que acelera nuestro pensamiento a un inasible galope.
* * *

En relación a mi labor como comisario de esta muestra 15 el artista se inclinaba por una aproximación que problematice el rol curatorial, y por ello emprendí la tarea más desde el escepticismo propio de un abogado del diablo que el de un incondicional entusiasta, procurando lograr una suerte de careo en torno a la escisión que ha sufrido su práctica. He querido analizar el caso de Santillán en sus aristas mas incómodas porque su disyuntiva puede, a lo mejor, ser sintomática de un sentir más extendido, y contribuiría a trazar líneas de fuga que bien pudieran proyectar una perspectiva del momento venidero para nuestra escena. A mi juicio hay productores locales trabajando con ideas afines, conjugando un equilibrio entre lo expresivo y el frío cálculo de lo conceptual, imbricando la subjetividad y la ficcionalización del contexto, procurando obras que logren destrabar, mediante la reutilización del lenguaje, una dicotomía artificial creada entre política o poesía, entre Marx o Mallarmé (citando al curador Jean-François Chevrier), demostrando la viabilidad de una coexistencia que no es para nada nueva pero que requiere a su vez una atenta relectura del arte del siglo XX.

Creo que Santillán ha comenzando, de manera sutil e interesante, a explorar las posibilidades de esto, aunque aún su toma de posición política -el talante de su declarado agnosticismo social- no se haga tan patente. No se si el “fantasma que recorre el mundo” es el del romanticismo, como aspira nuestro artista, o si en este respecto “un espectro se cierne” sobre mi mente, nublándola. Por el momento estas obras han renovado mi aletargada capacidad de asombro; su propuesta es más que bienvenida aunque al artista le sobre el rol asumido de evangelizador y de agent provocateur (“no desconozco el interés de mi trabajo anterior pero mi perfil psicológico de fanático me impide ver con claridad el pasado”). En su vocación polemista tendríamos un punto en común: nos reservamos el derecho a cambiar de opinión.


Rodolfo Kronfle Chambers
Mar de la Tranquilidad, mayo/julio del 2009


Tú, que me lees, ¿estás seguro de
entender mi lenguaje?

JORGE LUIS BORGES
Biblioteca de Babel

Notas:
1 Óscar Santillán, correspondencia enviada al autor, 18 de diciembre del 2008. Las subsecuentes citas epistolares corresponden, en el órden en que aparecen, a las siguientes fechas: 13 de abril del 2009, 2 de julio del 2009 y 15 de diciembre del 2008.
2 Santillán es miembro del colectivo guayaquileño Lalimpia cuya producción ha tenido un marcado perfil crítico sobre temas sociales, políticos y culturales. Cada miembro ha mantenido además una producción individual independiente, siendo la de Santillán la que más se sintonizaba en tono y carácter a los objetivos generales de la agrupación.
3 El colectivo Lalimpia era visto como el “ala artística” de dicho movimiento político. Santillán y Stéfano Rubira estaban particularmente comprometidos y atendían frecuentemente las reuniones del grupo. Hasta muy recientemente Rubira laboró en la Gobernación del Guayas.
4 En relación a la orientación pedagógica a la que ahora está expuesto el artista ha mencionado el “desafío de no asumir el formalismo de manera feliz”. Conversación con el artista en la cátedra de Proyectos de Saidel Brito en el Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE), 4 de junio del 2009.
5 El año pasado, en un texto que preparó para una muestra colectiva de estudiantes del ITAE, el artista meditaba sobre el desgaste de muchas de las opciones críticas del medio, abogando por “una revaloración de los actos sencillos y abiertamente inútiles en desmedro de retóricas pesadas que, con poca o mucha efectividad, intentaron poner en discusión problemáticas más evidentes, problemáticas enunciables que ahora se diluyen para dar paso a propuestas más indiscernibles, pero no indiscernibles de manera gratuita por el simple hecho de deshacerse de la agenda anterior sino porque asumen su preocupación por la imagen [...] y es que lo cotidiano presenta la posibilidad de llevarnos hacia lo indiscernible y no a las viejas y sofisticadas relaciones racionales de significados.” Óscar Santillán, Evidencias de la tercera mutación, abril del 2008, publicado en http://riorevuelto.blogspot.com/2008/04/dibujo-del-itae-en-dpm.html
En su momento estas declaraciones no me quedaban del todo claras principalmente porque el artista no había producido obra que ilustre sus nuevos objetivos. También me llamaba mucho la atención cierto dejo a proclama, un tufillo a manifiesto que avizoraba un antes y un después para toda la escena local; si algunas máximas yo había aprendido hasta ese entonces eran las siguientes: primero, que nada en el arte se da por decreto; segundo, que una escena es saludable si en ella se distinguen varias líneas dominantes (más allá de las coyunturas que hacen que determinadas opciones creativas adquieran mayor visibilidad y legitimación en el sistema); tercero, que lo social, el perfil crítico y el peso de la trama contextual no dejarán de manifestarse, menos aún en países permanentemente crispados como el nuestro. Para más evidencia vale visitar el Salón de Julio inaugurado el 24 del corriente, y para un mayor convencimiento analizar las 199 obras enviadas al mismo.
6 El artista reconoció la dificultad que presenta articular elementos de criticidad en la obra dentro de la actual coyuntura ideológica del país. ITAE, Op. Cit.
7 Joaquín Barriendos, “Desplazamientos (Trans)Culturales. Arte global, movilidad y perificidad en el sistema internacional del arte contemporáneo”, en Evento Teórico. Integración y Resistencia en la Era Global, Décima Bienal de la Habana, Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, La Habana, 2009, p.36.
Vale traer a colación otro comentario de este autor: “Aunque el artista tenga una conciencia política, si en su arte se debe omitir toda denuncia que no sea estética, el resultado es un conjunto de obras que no dan luz de su horizonte cultural. En una esfera estética restringida como la mallarmeana, el sentido crítico del arte se vuelve inmanente y peligrosamente aséptico, como si intentara diluir su historicidad.” Joaquín Barriendos, “Las utopias del arte (y viceversa). Variaciones sobre un tema”, en arte: la imaginación política radical, Asociación cultural Brumaria, Madrid, 2005, p.82.
8 Shoshana Felman y Dori Laub, Testimony: Crisis of Witnessing in Literature, Psychoanalysis and History, Nueva York, Routledge, 1992, pp. 58. Citado en Benjamin H.D. Buchloh, “Rechazo y Refugio”, en Textos sobre la obra de Gabriel Orozco, Turner, 2005, p.14.
9 “En mi nuevo trabajo la fotografía está teniendo un rol importante, ya que me permite acercarme con agilidad a situaciones cotidianas en las que he intervenido o planificado […] Mientras por otro lado, en obras “más grandes” trato de “procesuar” materiales hasta que prácticamente ellos mismos sean rastros de su antigua condición […] O, en el otro extremo, corporizar estelas”. Oscar Santillán, Un fantasma que recorre el mundo_Unas cuantas ideas sobre mi trabajo, texto publicado en http://riorevuelto.blogspot.com/2008/12/scar-santilln-obras-recientes.html, diciembre del 2008.
10 Jorge Luis Borges, “La Biblioteca Total”, en Ficcionario_Una antología de sus textos, México, D.F., Tierra Firme, pp.128-129.
11 Dichas reflexiones concluyen el texto Ya a nadie le importan los hechos_Usos y abusos de la Historia en el arte contemporáneo del Ecuador (2007) cuyo título refiere unas líneas del cuento de Borges Utopía de un hombre que está cansado: “Ya a nadie le important los hechos, son meros puntos de partida para la invención y el razonamiento”. En él propongo a partir del pensamiento ranceriano una reivindicación de la ficción como estrategia crítica ante la literalidad de una parte del arte contemporáneo local. El texto estructura el guión del libro Historia(s) en el arte contemporaneo ecuatoriano que se encuentra en proceso de edición.
12 Norberto Bobbio, De Senectute y otros escritos biográficos, Santillana, S.A. Taurus, Madrid, 1997, pp.42-43.
13 El día adicional que se añade en el año bisiesto –cada cuatro años- es para corregir el desfase que existe con la duración real de los años (365 días y 6 horas aproximadamente) procurando lograr una exactitud estelar.
14 Este enfoque lo desarrolló de manera muy interesante Jean Fisher en relación a la obra de Gabriel Orozco: “Lo que la interfase parece entonces figurar es el proceso del pensamiento en la medida en que éste se esfuerza para dar forma communicable a las nuevas intuiciones de la ‘realidad’”. Jean Fisher, “El sueño de la vigilia”, en Textos sobre la obra de Gabriel Orozco, Turner, 2005, p.32.
15 La curaduría –asumiendo que la hubo (tal vez en un sentido místico)- se redujo, a más de procurar un espacio en la Galeria dpm, a un puñado de conversaciones y correos electrónicos, salpicados a lo largo de meses, y que giraban en torno al fluctuante proceso de fragua de ideas del artista. Poco quedó del plan original: los ajustes (cambio de obras, títulos y estribillo para el show) se hicieron hasta pocas horas antes de la inauguración, momento en que finalmente pude ver las obras acabadas. Queda clarísimo que Santillán es un artista de ideas-imagen, muchas de las cuales por su cualidad etérea resisten corporizarse, habiendo convertido a este texto en un verdadero reto a mi propia imaginación y capacidad de proyección. [Nota escrita a 6 horas de la apertura.]



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sábado, julio 25, 2009

Salón de Julio 2009

Al igual que el año pasado Río Revuelto abre un foro de opinión en torno a esta nueva edición del Salón de Julio. Invito a los lectores del blog a dejar sus comentarios; se publicará toda opinión que no sea ofensiva y que se sustente en argumentos.





JURADO:
JOSÉ NOCEDA - CUBA
DARIO ORTIZ - COLOMBIA
SANTIAGO RUEDA - COLOMBIA

PRESIDENTE DEL SALÓN:

FLORENCIO COMPTE


50 SALON DE JULIO: “QUE CADA OJO NEGOCIE POR SI SOLO”[1]
SANTIAGO RUEDA FAJARDO  
(Texto aparecido en el catálogo de la Edición 50 del Salón de Julio editado en Febrero de 2011)

“84 latas de sardina ganan Salón de Julio.” Con este titular saludaba la prensa guayaquileña a la obra ganadora de la 50 edición del Salón, “Comfort y lujos: Viva como un rey” del artista Lenin Mera. Las fotografías de prensa mostraban a Mera como el primer sorprendido ante su condición de ganador, fusilado hasta los huesos por la lluvia de flashes que caían sobre él, Pedro Gavilanes y Janneth Méndez –segundo y tercer premio respectivamente – al anunciarse los galardones. Pero ni Mera, ni Gavilanes, ni Méndez, a pesar de su juventud y sorpresa ante su elección como ganadores del evento, son unos recién llegados a los actos y actas de premiación. Tanto ellos como una buena parte de los artistas en la muestra –Caguana, León, Soto y Noboa –  y otros que no participan –Castillo, Paccha, Santillán y Cardoso – han afinado un lenguaje propio y una manera de comunicar que les facilita coexistir y les hacen constantes “compañeros de viaje” en estos eventos, hilvanando un diálogo entre uno y otro, que les ha permitido, sin que para ello se hayan puesto de acuerdo, la creación de una estructura discursiva que bien puede representar un importante segmento del arte ecuatoriano hoy. Esta estructura abierta se organiza a partir de la situación particular de cada artista para enfrentar eventos como este, un Salón de pintura anual atravesado por diversos cuestionamientos: a su propia vigencia, a sus fundamentos conceptuales, al corto número de participantes elegidos, a su inclusión de nuevos medios como pintura, e incluso, a la elección de jurados internacionales.

Así, buena parte del grupo de artistas recién mencionados, incluyendo a otros más curtidos como Ponce y Velarde, participan con obras que evaden la pintura de caballete sin renunciar a la pintura. Este hecho, aunque nada novedoso le rinde dividendos al Salón quitándole solemnidad y le evita su futuro como lengua muerta, es necesario aclarar más allá del incentivo de los premios, los artistas han venido soportando al Salón, dándole vida y credibilidad. Al conocer de sus oportunidades y limitaciones, han seguido el juego institucional para hablar de las instituciones. Como lo ha señalado Rodolfo Kronfle[2] en el caso de la ciudad-puerto, el proyecto de regeneración urbana y su programa ideológico ha sido la espoleta que disparó en los últimos años el ejercicio crítico de algunos de los artistas ya mencionados y de otros –Brito, Toral, Colectivo Lalimpia – estableciendo un tema, que como veremos, es protagónico en esta edición del Salón, aunque el espectro de cuestionamientos era bastante amplio y cubría de manera asociada la marginación económica – Mera –, el abuso policial  – Gavilanes –, la sexualidad – Méndez – , el sol negro de la drogadicción –Colectivo Dardo Digital – , los coloridos debates políticos – Ramírez –, el exotismo, el militarismo y la cuestión indígena   Caguana –, el populismo y los medios de comunicación – Ponce –, los excesos del sistema del arte – León, Soto, (Godoy?) –, los abusos de la historia sobre los individuos – Noboa – y la imposibilidad de decir algo nuevo – Muñoz, Velarde-.

Otra de las características de esta edición del Salón, es el permanente sentido del humor. La serie de “retratos policiales” de Pedro Gavilanes, constituido por un grupo de uniformados abotagados, somnolientos y en apariencia ebrios, turbia imagen de resaca en una húmeda cárcel tropical. Es tanto un testimonio de sus días detenidos en una estación policial, como de la variopinta imagen del aparato estatal, no solo en Ecuador, sino en toda América Latina. El haber sumergido estos dibujos en 0.500 gl de cerveza, 0.200 gl más de la cantidad máxima para beber y conducir permitida en Ecuador y cantidad que a Gavilanes le valió un carcelazo de varios días. La inclusión de algunos documentos que componen el proceso legal, constituyen una ingeniosa demostración de la utilidad del arte como dispositivo para superar, al menos en la intimidad, los problemas de lo real. Según el artista “Al momento de ingresar a las celdas establecidas por la comisión, a los detenidos no se les permiten ingresar con teléfonos celulares, cámaras, u otra pertenencia que podría ser utilizada para registrar algún tipo de información interna, que no les favorezca al ser mostrada públicamente, solo se podría ingresar con material personales, cuaderno, lápiz, hojas, y es cuando el medio del dibujo me permitiría aprovechar ese tiempo registrando las actividades que realizaban los oficiales de guardia en sus momentos de ocio.”[3]

Patricio Ponce por su parte, escoge las triunfantes imágenes de la propaganda electoral especialmente aquellas tomadas de los afiches plásticos callejeros, para caricaturizar y caracterizar como héroes, súper héroes, villanos y súper villanos a los candidatos políticos de las últimas elecciones nacionales. El aparentemente espontáneo juego de Ponce, que parece haber sido realizado por un grupo de escolares aburridos no es en absoluto gratuito, aunque si, muy divertido. El presidente electo Rafael Correa como Hulk y Che Guevara, la insistente presencia del Joker de Batman encarnando el dudoso y cínico ejercicio del poder, las candidatas femeninas presentadas como la Mujer Maravilla o como mujeres de la Intifada, más que un retrato de los personajes políticos, son un retrato de los medios de comunicación, su beligerancia, sus golpes bajos y su papel en los enfrentamientos Gobierno-oposición que son inherentes a la mayoría de nuestros países americanos. Ponce ya se había presentado en el Salón de 2004 con su obra ‘Bad boy’, que hacía referencia a las conocidas fotografías de las torturas realizadas por soldados estadounidenses a ciudadanos iraquíes en el 2003. 

En el mismo tono, ‘Suplantación de lavandera’ de Joel Ramírez trata los imaginarios regionales y nacionales, los emplazamientos conmemorativos y la memoria histórica. ‘Suplantación de lavandera’ es una gran sábana teñida con los colores de la bandera de Guayaquil, en la que se encuentran impresos la figura de Bolívar, el logo de la marca de jabones León y diferentes emplazamientos arquitectónicos a los que según las opiniones y dictados políticos del momento se les ha cambiado su nombre continuando disputas de vieja data, en las que Bolívar ocupa un lugar central, no del todo aceptado en la región como verdadero libertador, y si como intervencionista. Durante las semanas del Salón la obra retomó oportuna vigencia que para muchos paso inadvertida, debido al súbito cambio de nombre del Museo de Arte y Antropología –al que Paccha se había referido como el Guayanheim – que impuso el gobierno central para convertirlo en el Centro Cultural Simón Bolívar. Según el artista:
Las banderas no se lavan: enjabonar, restregar, blanquear, enjuagar, exprimir y secar. La obra suplantaciones de lavandera es una forma de confrontar lúdicamente a dos personajes de la historia pasada y contemporánea guayaquileña, Simón Bolívar y León Febres-Cordero, trabajando sobre las polémicas suplantaciones de los nombres de lugares en la ciudad (Malecón a la orilla del río Guayas y el aeropuerto), lavándola de la influencia foránea de Bolívar, y la necesidad de enjuagarla con próceres propios como Febres-Cordero (cloro León) o José Joaquín de Olmedo, sin olvidar a los foráneos, y la forma como se remoja la memoria futura del imaginario social, a través de la suplantación. Poner a secar la sábana que parece bandera en un cordel en la pared del museo, en mi obra relaciono la pintura como una acción de lavandería, ya que la lavandera aparte de reemplazar la mugre también lo hace con los colores de la ropa con los accidentes con el cloro. Los elementos que utilizo en esta obra son: tela de una sabana desteñida con cloro, grasa y pigmento.[4]

En muchos sentidos la obra era continuadora indirecta de lo realizado por Ilich Castillo en “Como se encienden los discursos populares, según Homs”,  presentada en el Salón del 2005, dedicada al encuentro entre Bolívar y San Martín, tomando al modelo escultórico original de Homs, el cual, por la cercanía de ambos personajes históricos, podía interpretarse como un encuentro homo erótico, aprovechado por el artista para burlar los sentimientos construidos a partir de la historias oficiales.

En ‘Incursión en el paisaje’ Juan Caguana se vale de la figura de un indígena para colocar a este, a la manera de ‘Las meninas’ de Velázquez, en un supuesto auto retrato inverso en el que el pintor en guayuco frente a su caballete en plena jungla – que es el mismo espectador –  observa una escena a sus espaldas, donde un joven que se le abalanza es detenido por uniformados en camuflado que salen de la espesura. Caguana pregunta: ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos? y responde en una posible ecuación de burla al exotismo que funcionaría como: GauguinBorat = Caguana. El artista ya había recibido el segundo premio en el Salón de 2006 con ‘Siempre cerca de ti’, donde aludía a la violencia política por medio del uso de la tela camuflada. ‘Incursión en el paisaje’, recordaba también el ataque del ejército colombiano en territorio ecuatoriano al campamento del “canciller” de las FARC Raúl Reyes, dando fin a la vida de este último y ocasionando un incidente diplomático de grandes dimensiones.

 Juan Carlos León por su parte, ha elaborado una libreta de apuntes titulada ‘La documentación’ donde ha continuado caricaturizando, como lo hizo en el Salón de 2005 con ‘Todomix’, las figuras del medio del arte local. En este caso, León se ocupa de los protagonistas directos e indirectos del Salón de Julio en una especie de columna social biográfica de las opiniones, las decisiones y las sospechas que se entrecruzan alrededor del evento. Las “paginas sociales” de León son una nueva ratificación de los valores antes enunciados en el conjunto de artistas que en esta década han obtenido un lugar en el Salón: una tímida evasión del campo pictórico, un interés en lo local y sentido del humor. 

La pintura de Roberto Noboa ‘En la casa de Jannis Kounnellis’, una escena de tormenta tropical al borde de arrasar un campo de tenis en un bosque y ‘Comfort y lujos: Viva como un rey’, la corona de latas de sardina de Lenin Mera, con sus imágenes de viviendas populares de Guayaquil, resumen las tensiones en las que se encuentran este grupo de artistas hoy. Mientras Noboa expresa inestabilidad psíquica y climática y la ansiedad ante el anacronismo de la pintura hoy, Mera enlata la pintura para hablar de los desastrosos tsunamis económicos que han azotado el pacifico – desde Guayaquil a Managua, desde las Filipinas a Malasia –  en las últimas décadas. Los dos artistas se saben insertos en un ciclo histórico donde es patente la imposibilidad de realización de las utopías, individuales y colectivas, y el realismo del que se valen es una constatación de este hecho. La casa de Jannis Kounellis (la historia, la alta cultura, la imaginación) es tan inestable y expuesta como las casas de palafitos de las barriadas humildes de la ciudad-puerto (la calle, el vecindario, la realidad social). El paisaje conjunto de Noboa, Mera, Ponce, Ramírez, Gavilanes, Caguana, Muñoz, León, el Colectivo Dardo Digital, nos enseña una ethos de incertidumbre. De agotamiento ante la sobre modernidad, término más justo que el de trans modernidad y que encuentra su más evidente signo en la dolarización de la economía ecuatoriana y el alto grado de sub empleo que afecta la ciudad. De orfandad histórica, ante la muy particular ausencia de elementos materiales –gran parte de la ciudad fue incendiada el 5 de octubre de 1896 perdiéndose su patrimonio arquitectónico y artístico.

Quizá, ésta orfandad e incertidumbre, incidan en que a pesar de sus evidentes virtudes, en los artistas participantes de esta y de las últimas ediciones del Salón, exista un excesivo respeto por la formas tradicionales y por la pintura misma como un sistema de representación. A pesar que el mensaje de los jurados internacionales de las últimas ediciones del evento ha sido claro, resaltando a quienes se ha atrevido a pensar la pintura de otra forma – dado que la pintura es esencialmente un ejercicio intelectual –  y que este es un medio absolutamente abierto a toda innovación, subsiste un evidente recelo y una táctica conservadora por parte de los artistas. Pareciera que no quisieran arriesgar su posibilidad de estar en el Salón atreviéndose con obras menos convencionales, con el uso de la fotografía, el video, las nuevas tecnologías y soportes tridimensionales. Así, como los artistas han sido los principales soportes del Salón, han sido ellos mismos quienes no se han atrevido a renovarlo y desbordar los limites para actuar abiertamente, en un terreno en el que sin duda, se sentirían más cómodos. Tomando prestadas las palabras de Lupe Álvarez estamos a la espera “de artistas audaces que con empuje se posicionan en su ámbito.”[5]
 

[1] Jean Luc Godard, Histoire(s) du cinema.
[2] Rodolfo Kronfle. Reflexión y resistencia: diálogos del arte con la regeneración urbana en Guayaquil. Iconos 27. http://sala.clacso.org.ar/gsdl/cgi-bin/library?e=d-000-00---0iconos--00-0-0Date--0prompt-10---4------0-1l--1-es-Zz-1---20-about---00031-001-0-0utfZz-8-00&a=d&cl=CL1&d=HASH01c52eb7a3054b7345ae5aac.3. Consultado en 04/09/09.
[3] http://www.salon50.blogspot.com/
[4] http://www.salon50.blogspot.com/
[5] Lupe Álvarez. El arte, la contemporaneidad y el Museo.2008.



El Salón de Julio en 400 palabras
Publicado en Diario El Universo 30/07/09 (con otro título)
Por Rodolfo Kronfle Chambers 25/07/2009

10% de obras admitidas -19- habla bien del jurado. Luego de la necesarísima contextualización del evento tuvieron clara la consigna de la nueva dirección: “lo que esperamos este año es un salón cuyos resultados puedan exponerse con dignidad en cualquier contexto del arte regional, es decir: un salón de calidad. No somos un salón paternalista…”. Ovación a Pilar Estrada por enunciar enfáticamente algo que aunque debería ser obvio, la experiencia demuestra que no lo es; ¡albricias!

Luego del atracón que nos provocó la edición del año pasado, comparativamente, este salón no indigesta. Sin embargo el menú contiene algo de comida chatarra (propuestas malnutridas: ilustraciones evidentes y chatas del entorno) y otro tanto baja en calorías (Light: experimentación banal y poco estimulante con métodos de representación “novedosos”). Una buena museografía y un recorrido que no requiere Gastropax no implica sin embargo la ausencia del cáncer de la condescendencia; el jurado lo reconoce: 3, 12 y 12. Ese es el número de obras que cada miembro del equipo, en su fuero interno, reconoce como realmente meritorias y dignas de exponerse en contextos internacionales. Concuerdo y agradezco esa transparencia en la entrevista que tuve con ellos…entre bomberos…

Si bien nos libramos este año de lidiar con el usual póker de temas coyunturales (gripe porcina, libertad de expresión, etc.) el evento vuelve a demostrar que en este país el arte que tiene sus raíces en las manifestaciones más evidentes de lo social pervivirá per secula seculorum. Esto responde tanto a una realidad configurada por un estado de crisis permanente como a la reiteración de argucias que los artistas intuyen calan hondo en la mirada extranjera, presta a convalidar opciones discursivas que agarren al contexto por los cuernos: en esta ocasión la trinidad más osificada de la posmodernidad: alteridad social (Mera, primer premio), puyas al poder (Gavilanes, segundo) y poéticas de género (Méndez, tercero).

No condeno a Mera al costal de la “pornomiseria”, es de los pocos que parecen tener salvoconducto para representar la marginalidad en esos términos sin que soplen vientos de oportunismo (aún). Su obra se percibe honesta, la candidez de sus declaraciones lo confirma, pero le sobra, eso sí, los elementos superficialmente “conceptuales” (las etiquetas de las latas, el título, y a estas alturas tal vez hasta la disposición del montaje); el carácter de las escenas que muestra –la atmósfera que logra en ellas- es suficiente para desarmar al más cínico (como yo).

Y bueno, conclusión a la vena: León para premio (única entre las cinco obras que contienen elementos de crítica institucional –Velarde, Soto, “Godoy” y Cabrera, los otros- que sobresale por su recatada sofisticación, sin grandilocuencias pontificantes ni comentarios trillados, y cuyas implicaciones son harto complejas para pensar los intríngulis de la institucionalización, legitimación y práctica misma del arte), Caguana para colección (el jurado extravía lecturas por falta de claves, ¿necesitamos textos en las paredes?), Arrobo para sentarnos a discutir y Noboa -el eterno incomprendido- para deleitar. Me pasé con 92, sorry.

PRENSA:
http://www.eluniverso.com/2009/07/13/1/1380/8C21824577F240579E7764000C80491A.html
http://www.eluniverso.com/2009/07/24/1/1445/CA61E51C5692440EB96344699C4C0D30.html
http://www.eluniverso.com/foto_galeria_1009/
http://www.eluniverso.com/2009/07/25/1/1380/BEFCBA8152F0466598DCB5A1CF9E0C78.html

http://www.eluniverso.com/2009/07/25/1/1380/36D2BB27696B4195B52B45D7AEA71820.html
http://www.eluniverso.com/2009/07/25/1/1380/5485621FD2BD441AAF9CD376E27993F8.html
http://www.eluniverso.com/2009/07/25/1/1380/DC5E6AF256C043929AFF1010F341771E.html
http://www.expreso.ec/ediciones/2009/07/25/cultura/mera-revisa-el-truncado-sueno-ecuatoriano/Default.asp
http://www.telegrafo.com.ec/cultura/noticia/archive/cultura/2009/07/24/Sal_F300_n-revel_F300_-a--ganadores.aspx

http://www.eluniverso.com/2009/07/29/1/1380/salon-julio-presenta-diversidad-pintura.html?p=1377&m=214

199 OBRAS INSCRITAS - BLOG CREADO POR EL MUSEO PARA QUE LOS MIEMBROS DEL JURADO ADELANTEN EL ESTUDIO DE LAS OBRAS PREVIO A SU ARRIVO A GUAYAQUIL:
http://www.salon50.blogspot.com/
Felicito al Museo por la implementación de este sencillo método que nos garantiza de manera pragmática a todo el público la posibilidad de acceder al total de las obras inscritas, a más de proveer un espacio a los participantes no admitidos de socializar sus propuestas. Algo fundamental para forjarnos una mejor idea del Salón, de la escena artística del país y del reto que enfrentan los miembros del jurado para configurar una muestra; en resumidas cuentas una invaluable herramienta de investigación que desde ahora esperaremos en cada edición. RK

DEL ACTA DE PREMIACIÓN:

"Que, después de evaluar detenidamente las 199 propuestas presentadas por igual número de artistas, consideran oportuno señalar la diversidad de lo recibido y la percepción de la pintura como un arte, no exclusivamente tradicional, en el que se emplean diferentes procesos y técnicas.

Que de las 199 obras, se admitieron 19 porque reflejan claramente la problemática local, tanto artística como política, económica y social. El empleo de fluidos corporales, materiales orgánicos, soportes impresos, herramientas digitales, interactividad, documentación y el reciclaje, sin negar la existencia de los conceptos pictóricos, constituye parte del instrumental presente en el conjunto seleccionado.

A la vez, el jurado desea resaltar la pintura como un ejercicio estético e intelectual que trasciende lo meramente formal.

Por lo tanto, se declara como ganadores a las siguientes propuestas:

Primer Premio para la obra “Confort y lujos, viva como un rey”, del artista LENIN ARTURO MERA CONSTANTE, por la coherencia conceptual y expresiva planteada en términos combinatorios de objeto y pintura, atenida a un marco referencial sensible en los imaginarios sociales y urbanos del contexto.

Segundo Premio para la obra “0,500 gl.” del artista PEDRO GAVILÁNES SELLÁN, por la síntesis de argumentos de resonancia personal, social y política, la legitimación de materiales no convencionales y su relación con el dibujo y el color, muy bien justificados dentro de la narrativa de los acontecimientos referidos.

Tercer Premio para la obra “Pasado mañana es miércoles”, de la artista JANNETH MÉNDEZ SALAMEA, por la creación de una obra en la que hacen parte la utilización de fluidos orgánicos culturalmente estigmatizados, estereotipos de género y las referencias a valores simbólicos procedentes de diferentes tradiciones culturales.

El jurado otorga Mención de Honor, sin categorizar, a las siguientes obras:

Cierre de campaña”, de Patricio Ponce Garaicoa; y
La documentación”, de Juan Carlos León Jácome.

Considerando la presencia significativa de trabajos que no corresponden exclusivamente a la llamada pintura de caballete, y al uso de soportes y técnicas menos convencionales, sugerimos para futuras ediciones del Salón, el replanteamiento de los estatutos del mismo que permita el ingreso de obras más acordes con los intereses y directrices que caracterizan la amplia dinámica artística local."



PRIMER PREMIO
CONFORT Y LUJOS, VIVA COMO UN REY
Lenin Mera Constante
Óleo, impresión digital / latas de sardinas
300 x 200 cms.

SEGUNDO PREMIO
0,500 gl.
Pedro Gavilanes Sellán
Acrílico, lápiz, tinta / lienzo
90 x 300 cms.

TERCER PREMIO
PASADO MAÑANA ES MIÉRCOLES
Janneth Méndez Salamea
Sangre humana, papel de arroz, resina vinílica
186 x 133 cms.

MENCIÓN DE HONOR
LA DOCUMENTACIÓN
Juan Carlos León
Témpera, lápiz, bolígrafo y tinta / papel
Cuaderno de apuntes

MENCIÓN DE HONOR
CIERRE DE CAMPAÑA
Patricio Ponce Garaicoa
Afiches intervenidos
215 x 265 cms.

SIN TÍTULO
Romina Muñoz Procel
Acrílico / mdf

COLGADOS. RELATOS Y CUENTOS DE UN SANTORAL
Jacqueline Villamar de la Cruz
Óleo, impresión / cartulina

BAJO UN SOL AFRICANO
Colectivo Dardo Digital
(Darwin Fuentes Álvarez - Mario Fuentes Álvarez)
Impresión digital, cemento de contacto / madera


INCURSIÓN EN EL PAISAJE
Juan Caguana Reino
Acrílico / lienzo

GREGORIO TZANZA PARA COLOREAR
Jorge Velarde Cevallos
Impresión digital, óleo / lienzo

CURADORES
Billy Soto Chávez
Óleo / lienzo

CERRO DE ORO
Jairo Bustamante Larrea
Resina, tinta dorada, purpurina / granos de arroz

SUPLANTACIÓN DE LAVANDERA
Joel Ramírez Gallegos
Cloro, pigmento, grasa / lienzo

BODEGÓN XXI
Teddy Cabrera Patiño
Video
VIDEO DEL PARTICIPANTE TEDDY CABRERA:
http://teddycabrera.blogspot.com


LAYERS
Anthony Arrobo Vélez
Acuarela / bordes de papel

ENSIMISMADO
Juan Carlos Fernández (El mago)
Plastilina / madera - Óleo / lienzo

EN LA CASA DE JANNIS KOUNELLIS
Roberto Noboa
Óleo y pelo de pelotas de tennis / lienzo

JAMÓN
Washington Guayasamín
Acrílico / yeso


UNAS CALLES A ESFERAZO
Nelly Godoy Rodríguez
Bolígrafo / cartulina

Nota del Editor acerca de esta obra: Recibí el día 23 de julio por la noche un correo electrónico del autor, cuya parte pertinente copypasteo a continuación:


"recibe un saludo cordial
de alguien que pretende ser artista [...]

es mi particular apreciación de como se mueve la industria de la cultura y el arte (no solo en el ecuador) y de como el "salón " como modelo posicionador, avalador, vicibilisador, etc. ya caduco., todavía funciona como tal.
las pretensiones de la obra iban más allá, pero la falasea en la cual se sostenía tal vez no permitió su real apreciación, en fin ésta, ha cumplido su razón primigenia, esto es, el insertarse dentro de un selecto grupo en un espacio que además de ser uno de los de mayor reconocimiento en el país este también se ha convertido en plataforma de nuevos valores ( pasajeros o no, esto no a lugar).
la obra acaba de empezar su segunda fase y el contexto generado por el evento, será el parapeto perfecto para proseguir con su accionar, después veremos como concluye la misma para su real puesta en escena, de ser necesario, o de existir otro evento como este para con bombos y platillos además de los flashes presentarlo.
te comento sobre la obra:
1.- nos creamos un personaje - artista., con todo lo necesario: currículum, estudios, exposiciones, post grados, becas, etc. además dentro y fuera del país. una pequeña trayectoria de no mas de 5 años como para ser un artista novel con gran proyección.
2.- nuestro artista imaginario crea una obra desde la academia, cuya resolución formal obedece a un modo de representación recursivo en el entorno estudiantil o del colegio, a base de esfero a modo de boceto sin ningún tipo de pretensión, que el mismo de expresarse., le incluimos un tema de los que se encuentran en boga, algo urbano, movilidad, vías de intercomunicación, centro periferias y viceversa, des identidades bla bla.
3.- para posicionar a nuestro personaje dentro del mundillo de la plástica contemporánea ecuatoriana hacemos uso del evento cincuenta-añero en espera de lo que suceda.
4.- con la obra seleccionada + el certificado de participación + el diploma por exponer en tan magno evento + el registro fotográfico y de aquí en adelante lo que pueda surgir en cuanto al evento y a la obra, podemos darnos por satisfechos con nuestra creación, y ya puedo decir en adelante que yo también puedo hacer artistas
te adjunto una parte de mi obra "HACEDOR DE ARTISTAS"
nombre: ZAFO: CI, e IDENTIDAD ( el de mi sra ) CV inventado
OBRA .: unas calles a esferazo bolígrafo / cartulina"

CURRICULUM VITAE

QUITO, 1977
En 1989 se muda con sus padres a Icking. Allí termina su educación y el Bachillerato. En el año 2002 se traslada hasta Barcelona, donde reside y trabaja como pintora desde el 2003.

Estudios realizados
1997 Estudios de diseño y comunicación. Escuela superior de Munich, Fachhochschule München. Especialidad en pintura. Alemania.
2001 Licenciatura de diseño y comunicación. Especialidad en pintura
2002 Estudios de un Doctorado de pintura en la Universidad de Bellas Artes de Barcelona.
2003 DEAS 2003 Finalización del Doctorado.
Expocisiones individuales
2002 Galería Montcada Taller. Barcelona
2003 Galería Lletraferit. Barcelona
2005 Galería Forum. Munich Alemania
Galería Kalos, Barcelona.
2006 Galería Marschall. Bernried, Alemania
2008 Galería Kalos, Barcelona
Exposiciones colectivas
2001 VENT. Altafulla, Cataluña
2003 DEAS 2003. Fundación Vila Casas. Barcelona.
2005 Galería Kalos, Barcelona
2006 Feria de Arte de Sevilla, Sevilla.
Premios y Becas
2001 – 2002 Beca HSP III del ministerio del Gobierno Bávaro para la Ciencia, la Investigación y el Arte

ngodoyrod@hotmail.com
Urb. Caminos del Sur Bl. 24 Dep. 102
Quito - Ecuador
022614711

ENREVISTA DE RODOLFO KRONFLE CHAMBERS AL JURADO DEL SALÓN DE JULIO 2009: JOSÉ NOCEDA (CUBA), DARÍO ORTIZ (COLOMBIA) Y SANTIAGO RUEDA (COLOMBIA).

RK: ¿En términos generales, sin condescendencias, como salón de arte contemporáneo qué opinan de lo que finalmente se configuró a nivel de muestra aquí? ¿y cómo eso lo pueden cotejar talvez con líneas de producción a nivel de Latinoamérica? ¿si tuvieran que juzgar el arte contemporáneo del Ecuador a partir de lo que ven aquí como lo cotejarían con lo que está pasando en países de la región?
JN: Mira nosotros trabajamos sobre todo a partir de las 199 obras propuestas en el concepto de un salón de pintura que en los últimos años ha tratado de legitimar propuestas que vayan un poquito más allá del conocido concepto tradicional, y a partir de ahí pues tratamos de concebir una muestra para el espacio de museo con cierto decoro, con cierta dignidad, en la que estuvieran presentes algunas de las líneas posibles de desarrollo de la pintura, unas más convencionales y otras más atrevidas, creo que eso fue –por lo menos en un plano muy personal- lo que yo percibo fue nuestro trabajo, lograr una especie de equilibrio, articular un espacio con un conjunto muy reducido de propuestas (19 de 199) que esbozaran al menos algunas de las líneas que te comentaba.
Yo tengo serias dudas con los salones, parece que con los salones sucede hoy en día lo mismo que con las bienales, han sido puestas sobre el tapete, están muy cuestionadas, se habla de la crisis del modelo bienal, etc., y me parece que el modelo salón no escapa de esta controversia. A mí me parece que un espacio como el salón es muy importante, pero para mis intereses creo que hay que repensar sus presupuestos fundacionales, incluso hasta donde ha podido llegar.
RK: ¿A breves rasgos qué tipo de alternativa tú propondrías para la pervivencia de lo que significa un salón de julio si tuvieras que cambiar el esquema?
JN: Yo quisiera que el salón se constituyera en un verdadero observatorio porque a mí me parece que no es representativo del acontecer visual contemporáneo del Ecuador…
DO: Empezando por los estatutos porque si yo digo que solo me puedo movilizar en carro pues las otras formas de movilización que yo tengo pues quedan por fuera, y yo no puedo pensar que el desarrollo de la tecnología está en la movilización por carro…
RK: ¿Estás refiriéndote a la especificidad de pintura en la convocatoria?
DO: De pintura y de la distinción que ha habido, o que hubo, sobre qué era y qué no era pintura, y eso me parece algo ilógico ya que de hecho en el grueso de las pinturas del salón es muy evidente que el mayor porcentaje de obras no fue el que vino en los formatos de pintura de caballete.
RK: ¿El haber admitido una obra como la del ipod aquel (Cabrera) lo hacen en realidad como un comentario que Ustedes le quieren hacer en ese sentido al salón o porque esa obra tiene una solidez y es digna de ser exhibida?
DO: Primero que todo él está hablando de lo que es la pintura y la pintura cambia a medida de que el arte va pasando a través del uso de un video en photoshop esa foto o bodegón, que alude por supuesto al premio del año pasado en fotografía, va cambiando y transformándose en pintura al óleo, pintura a la acuarela, dibujo, pastel, y además escogiendo muy bien una imagen de cliché cultural como es el bodegón, ¿es el cuadro típico no?
SR: Es una obra que a primera vista es muy inocente… pero tiene un sentido que me pareció era preciso mostrarlo, creo que con otras obras de la exposición también pasa, fuimos como colaborando un poco sin darnos cuenta como para preguntarnos: ¿qué es pintar hoy?
JN: Perdón, perdón: para ti (RK) y para mí esa obra no es novedosa en el sentido de empleo del soporte electrónico, tu recordarás la pieza que fue el gran premio que Ustedes otorgaron en Honduras cuando eras parte del jurado.
RK: Pero en general, como discurso, esa obra se ha visto tantas veces y a lo largo de la última década –independiente de cómo se está articulando en este soporte particular ahora- que es como una reiteración desgastada de…
JN: …lo pensamos en función del contexto, tal vez haya sido una limitación perceptiva nuestra o a nivel de información con respecto al contexto, y quisimos dentro de la articulación esta a la que se refería Santiago también pues decir que había este otro tipo de posibilidad.
RK: Hay como esta obra, que está hurgando en la crítica institucional, por lo menos tres piezas más que van por esa línea: está la obra de Juan Carlos León que ha sacado una mención, y a mí parecer como crítica institucional es la más efectiva porque tiene una serie de implicancias y una serie de profundidades una vez que empiezas a ver todos los componentes que encierra, a otra obra como la de Billy Soto simplemente titulada Curadores como en un sentido irónico pero que por otro lado me parece una imagen blanda; nuevamente, por ejemplo esa obra ¿en qué sentido la ven pertinente?, ¿o la asumen como que de repente era una obra que no merecía entrar pero se dijeron “bueno le está dando puyas a los curadores entonces es mejor asumirla y colgarla”?
DO: Yo primero te quería dar una apreciación personal sobre la primera pregunta con la que empezaste…[no se escucha]...a mí me parece que en la historia del salón, no se si por la historia del salón o la política reciente o por lo que sea, pero yo siento que en el grueso de las obras -tanto las receptadas como las que finalmente fueron seleccionadas- es una muestra en la que Ecuador está discutiendo sobre sus propios parámetros, aquí la gente no está discutiendo si Warhol tiene validez aquí o no, o si estamos reconstruyendo la obra de Marcel Duchamp, o si estamos mirando a ver qué pasó en la última Bienal de la Habana o en la pasada Documenta de Kassel, me parece que el grueso del arte ecuatoriano presentado (no podemos juzgar sino esto) está hablando de referencias locales tanto en los temas como en las dinámicas de [no se escucha].
RK: ¿Aquello lo verían bajo una luz positiva: de que se hable desde este contexto particular y que se articulen las problemáticas que atañen a este terruño y se empaquen como lenguaje visual?
DO: Primero uno tiene que resolver problemas locales antes de salir a…
SR: Sí y no, porqué también ese exceso de localización de las cosas hace ilegible a las obras; esa que tú señalas (León) es interesante para mí porque me la contaron, pero del resto yo quedo totalmente por fuera…Usted tiene precisamente un texto que habla del tema de los salones de las rupturas desde el 2001, de lo que pasó con la selección estricta del 2003 y de lo que ha pasado con los premios hasta que inclusive llegó a ser director en el 2005 y yo sinceramente creo que –no se si por esa u otras razones- pero los artistas están realmente muy metidos en ese tipo de polémica, que uno consideraría que en otros lugares de Latinoamérica está superada, que están pensando en otra cosa, pero aquí evidentemente están en esa discusión.
JN: Como tú apuntas es en parte producto de una falta de espacios de confrontación, de diálogo, de información…
SR: ¿A mí me interesa saber si ese debate sí es de hoy? ¿si al resto de los artistas sí les parece pertinente?
RK: Mi visión particular del tema de la pintura en relación al salón de julio es que yo he venido defendiendo la especificidad de la pintura –siendo un curador que ha estado detrás de la construcción de una plataforma para el arte contemporáneo- porque justamente ha obligado a los artistas contemporáneos a seguir cultivando el medio pero tratando de hacerla actual, tratando permanentemente de refrescarla; eso ha hecho –y de esto no tengo la menor duda- de que la pintura en el Ecuador tenga expresiones sumamente interesantes y de que se siga produciendo justamente porque el salón de julio insiste en ello, pero la cosa es que a través de la presión de ciertas opiniones, escuelas, etc., se ha venido insistiendo que esa pintura de un giro, de un vuelco. Contrastando por ejemplo con la conferencia que presentaste Santiago es interesante: tú mismo decías “hay muy poca pintura en Colombia”, ¿y porqué? Porque es natural para el artista contemporáneo alejarse de ese medio porque tiene otros medios de representación afincados en la tecnología que le son muy naturales, y cuyos registros son a su vez naturales para el lector, con el video se relaciona de manera distinta que con una pintura que de por sí ya te sitúa en otro plano de experiencia hacia una obra, en ese sentido creo que las cosas que se han producido en los últimos años del salón han sido muy interesantes e importantes para el arte contemporáneo local, y ha hecho que no se abandone un género que sigue teniendo una validez y una pertinencia muy relevante dentro de las artes visuales.
SR: Lo que pasa es que esa discusión entre lo pictórico y no pictórico hace que parte de la discusión local se centre en ese borde de la pintura, que es lo que yo veo, que es muy claro en estos salones, que la discusión esté es ahí: ¿hasta dónde se puede llegar?
RK: Tienes toda la razón, por eso es que las obras que permanentemente se incluyen en el salón –y otras que se envían y que a veces no se admiten- que quieren tensar ese borde las veo demás, las veo reiterativas porque ya se han hecho varias, desde esa pieza acá alado de Óscar Santillán del niño modelado en óleo que era un tremendo comentario, pero eso se hizo en el 2005, entonces se siguen enviando obras que siguen hablando de eso, que si es pintura o no es pintura, pero ese es un comentario inteligente, pertinente, “voy a modelar una escultura en óleo a ver si la pasan”, y fue premiada y así por el estilo; el que el jurado el año pasado haya premiado una fotografía es un comentario de ELLOS en ese sentido diciendo “abran el salón”, y esto es año tras año y hay muchísimas obras con las cuales se podría hacer un ensayo visual muy interesante que están permanentemente atrás de esa problemática que es la que tú nombras y tú lo ves como un desgaste y yo también, entonces yo comprendo que viene gente (de jurado) que está alejada de esa discusión y se enfrenta a esto y dice “sí, es pertinente que me manden una obra que hable de eso y hay que incluirla porque esto hay que ponerlo a discusión, de repente el salón se tiene que abrir”, pero la verdad es que es una cosa que se viene arrastrando ya por 10 años de comentarios y que en cierto modo causa bostezo para quienes estamos inmersos en esto acá, no es ninguna novedad.
Regresando a las obras, hablemos de los tres premios: Veo en la configuración del palmarés –independiente del orden en que están- tres grandes éxitos del posmodernismo: alteridad social, discursos de género y discursos antihegemónicos (contra el poder en la obra de Gavilanes), en ese sentido ¿han privilegiado Ustedes obras que encierren una discursividad en esas líneas versus otro tipo de opciones? ¿creen que eso es lo más interesante de lo que está aquí? ¿Creen que en los salones hay una propensión –y esto lo digo también por experiencias mías en otros eventos de manera autorreflexiva- creen que como jurados podemos a veces tener una propensión a premiar obras que encierren una discursividad que sea muy evidente, contundente, muy elocuente?
DO: Parte del problema de los salones es que los artistas van desarrollando una carrera donde van haciendo unos estudios, muy profundos o no, pero donde hay un desarrollo continuado de una obra y cada vez que se presentan en un salón hacen un alto y sacan una obra lateral hecha únicamente para ese evento…
RK: Esto lo comentaste en tu charla, estoy de acuerdo contigo…
DO: …entonces uno como jurado llega y se encuentra con esta obra y lo primero que le toca ver es si es coherente en sí misma, no en relación a la escena artística local ni con el mundo del arte, sino que si su texto y todos sus elementos, si pasa algo en ese contexto, ¿si me entiendes?, no porque traigan el artículo, si el artículo dice “aquí está pintado un perro” y tu has pintado un océano por decir algo, entonces tú como jurado qué puedes hacer, qué validez le puedes dar a eso, de cierta manera uno conciente o inconcientemente termina tratando de sacar obras que en lo que le plantean a uno sean un poco más redondas en términos de propuesta, conceptos y la manera de resolver la idea planteada.
RK: En este caso los tres artistas premiados la obra que han enviado al salón es consecuente con su trayectoria, los tres han venido trabajando en la misma vena, no han hecho obra digamos “salonera”, tal vez sí en el sentido de lo ambicioso: el trabajo de Lenin le ha tomado meses, pero es su trabajo, es un “Lenin Mera” y uno lo reconoce a tres kilómetros.
DO: Ok, pero nosotros no podíamos saber eso, lo que sí nos gustó de esas obras es que nos estaban hablando de algo que está pasando, cuando veíamos las otras 199 obras veías cosas que no tienen relación o pueden tener otro tipo de relación pero esto nos decía algo de acá, una curiosidad con lo que pasa acá, con este otro tipo de obra no (señalando la obra de Fernández “El Mago”)…
SR: ..esa es una obra (señalando la de Arrobo) que nos interesaba en el sentido de ampliar el sentido de la pintura pensando un poco en el contexto, pero con estas dos obras -la de Joel Ramírez y la de Patricio Ponce- me parece a mí que era porque se imponían por sí mismas.
DO: Si yo solamente miro esta obra (la de Arrobo) me digo “¿qué hace esta obra minimalista de hace tres décadas expuesta aquí sobre esta mesa?” “ve mirá, descubrieron a Longo aquí en el Ecuador”.
JN: En el caso de los tres premios creo que nos interesó la coherencia discursiva, es decir la relación incluso que se establece en el caso de Lenin entre el objeto y la pintura, en el caso de Pedro y Janeth entre determinados materiales, la narrativa total de la pieza y digamos la elaboración de la misma, elementos que parece que fueron fundamentales a la hora de estructurar las valoraciones de premiación.
RK: Bueno es interesante porque a Ustedes aparentemente les ha llamado la atención cómo las obras tienen ese diálogo con el contexto y cómo pueden convertirse en una radiografía simbólica de una estructura social, cómo el arte puede llevarte a conocer una sociedad de maneras insospechadas, cosa que yo también busco cuando voy a otro país…
JN: …exacto.
RK: …y a veces uno ve obra como la de Arrobo que puede perfectamente estar en Buenos Aires, en Nueva York o cualquier ciudad de Europa y la ves en cualquier galería y no está atada a ningún localismo que te diga “soy de aquí”, es parte de este nuevo internacionalismo que son obras que no acusan una especificidad de contexto sino que articulan otros tipos de diálogos, en ese sentido estarían de acuerdo en decir que un jurado extranjero se aproxima a un salón buscando obras que puedan develar ese contexto de formas interesantes, se estaría privilegiando obras que tienen –como Ponce o Ramírez que están tratando temas del sistema político y del choque de ideologías pero dentro del sistema local- es ese el tipo de obras que se privilegia? ¿Qué llama más la atención a un jurado extranjero?
JN: A mí me gusta la obra propositiva, y estas obras que tú mencionas cumplen con ese requisito.
SR: A mí me gusta que la obra parta de una idea, cualquiera que esta sea; el hecho estético como tal o la referencia únicamente desde el punto de vista de lo formal creo que hoy por hoy no es realmente lo más importante, y eso si que sacaría a Ecuador del todo del discurso internacional, si estuvieran únicamente pensando en hacer una obra en esos parámetros, y de hecho nosotros hemos metido obras que desde lo formal y desde lo estético pudieran estar mejor elaboradas y mucho mejor resueltas de lo que pusimos acá.
RK: Es interesante lo que dices, es decir en cierto sentido la mejor oportunidad de inserción de Ecuador en un panorama internacional de arte es hablando del Ecuador, desde Ecuador. Ok, entonces, en ese sentido contrasto lo que acabamos de decir con la obra -por ejemplo – de Muñoz, de qué manera la encuentran interesante?
DO: Esa obra tiene creo yo una lectura muy sutil, es una obra realmente sutil, y con esa obra tal vez voy a contar una historia personal y no se si alguno de Ustedes: imagínate este sitio lleno de obras y hay obras como que tienen su bombillito y tu las vas viendo en conjunto y se te prende por cosas que son más de orden intuitivo, y de pronto empieza esa obra como a fortalecerse sola; sí, son gotas de agua, pero también es como una abstracción….finalmente está marcando la luz sobre la superficie, está trabajando la obra con la luz realmente y ahí poco a poco esa obra se va construyendo sola…yo creo que nosotros dentro del contexto colocamos esa obra porque me parece que marcamos decididamente otra posibilidad estética y cultural digamos dentro de lo que vimos; es que nosotros no seleccionamos ganadores -¿si me entiendes? – nosotros seleccionamos primero este grupo y de ese grupo marcadamente podríamos decir que nuestra línea de jurado va por acá y estos son los premios, pero es que hay obras que se validan en…
RK: ¿Sería un ejemplo para enunciar una variedad dentro de lo que se está haciendo?
JN: Sería un poco lo que dice Darío, menos político.
SR:. La pieza la puedes ver en otra galería de otro país, de otro lugar, una pieza internacional.
DO: La puedes ver en Basel por ejemplo y no por un autor ecuatoriano sino por cualquier autor.
JN: Esa va bien en el contexto de lo que estábamos hablando.
SR: Construyendo el sentido de la exposición también: que hubiese algo como de hiperrealismo, que hubiese algo digital y que hubiese algo abstracto.
JN: Abstracto-matérico además.
RK: Osea la ven como un complemento para tratar de redondear la exposición, lo cual en cierto modo se contradice con lo que mencionaron hace dos minutos: la importancia y el énfasis que le asignan a la postura de hablar desde aquí y a partir de un contexto.
SR: Sí, pero si solo haces eso -y más si eres extranjero- tal vez te corres el riesgo de estructurar una caricatura de lo que sucede.
DO: Claro, y además el término de lo político ¿cuántas obras habían políticas? Habían bastantes obras políticas, entonces si nos vamos por la relación y la presión, por el discurso de los artistas con su medio político pues estaríamos viendo una cantidad de obras que ya nos parecen innecesarias, pero si tu quieres que de repente el grupo refleje otra tendencia bueno uno escoge una obra que la refleje…cuando tu ves las 199 te das cuenta de que hay una cierta tendencia, por ejemplo hablemos de lo técnico, muchas obras venían sueltas en papeles como piezas múltiples, como esa que está colgada ahí (Villamar), como esa habían 10 obras, no es que las hagamos todas a un lado y escojamos una, pero evidentemente esa de una u otra manera está representando ese tipo de discurso, aquí hablo de lo técnico que no lo miramos como único elemento para nada.
RK: Cosa curiosa, llamó la atención Darío conociendo tu pintura se especulaba de que iba a haber una inclinación hacia la factura, y uno ve que hay cosas bien logradas pero también que hay obras que no están premiadas que tienen un regodeo en el hacer –la obra de Roberto Noboa, de Juan Caguana que es impecable- que uno se asombra que tú no te hayas inclinado por meter aquellas en la discusión de los premios.
DO: [broma que no se entiende, risas] no no, realmente el tema es mucho más de ideas, la técnica es una elección no una condición, y eso a mí me parece interesante que se haya presentado tanto en la construcción del salón como en las obras elegidas puntualmente.
RK: Ahora les voy a hacer una pregunta a la cual cada uno me va a dar una respuesta distinta porque es un número el que me van a decir: ¿Si cada uno de Ustedes tuviera que bajo su responsabilidad curatorial escoger de este grupo para llevar una muestra de arte ecuatoriano afuera del país, cuántas te llevas?
SR: Tres.
JN: Yo doce.
DO: Yo creo que el número va por los doce. Para ser específico yo sacaría todas las pinturas sobre tela y bastidor, de hecho lo propuse.
RK: Es interesantísimo que me digas eso ¿pero porqué Darío?
DO: Primero –¿chuso esto dónde va a ser publicado?- [risas de todos] a mí me parece sinceramente que la producción pictórica ecuatoriana presentada al Salón….[no se escucha] como una manera de expresar las ideas y de hacer un planteamiento cultural y artístico sobre las piezas son piezas que se caen, mira la discusión del salón estuvo realmente sobre la obra de Washington Guayasamín, sobre la obra de Noboa, sobre la obra de Soto, sobre la obra de Caguana, porque ese grupo nos costó sostener que se quedaran adentro, esa es la verdad: Noboa presentándonos a esta altura del partido un discurso posmoderno con la reiteración de un ícono manierista como es esa cancha de tenis, ¿eso aquí a qué está jugando? ¿al juego de los estilos de los años sesentas donde surgieron artistas como Guayasamín o Botero muy repetitivos en su iconografía? ¿o estamos hablando del artista posmoderno de los ochentas, si me entiendes? ¡por favor! ¿o estamos tratando de resolver un díptico con un elemento supremamente primitivo que uno lo encuentra en pinturas de hace 30 años? ¿si me entiendes? o la elaboración técnica de Soto donde encuentras que si tal vez él no hubiere tenido recursos tecnológicos para elaborar la pieza no la hubiera podido hacer sin cierta dificultad, osea entiéndeme como pintor de oficio lo que te estoy diciendo: que uno mira estas cosas y como que tú lees los textos y muchas veces el texto te pierde mucho más, la mayoría de las pinturas “pinturas” tú leías el texto y decías el tipo el texto lo compró en la calle, el tipo salió y arrancó una página de alguna revista y lo puso ahí porque no tiene relación alguna con la pintura …lo más interesante del salón fue lo que pasó con temas extra pictóricos, a mi modo personal de ver, y lo digo como pintor pintor, yo no conozco otras ediciones del salón, yo del salón solo conozco las cosas publicadas, tu texto y dos o tres más, pero a mí me pareció más interesante que alguien me hablara de minimalismo y que me tratara de echar un cuento físico de la percepción de la luz y la existencia de los colores como me está hablando esta obra [señala la de Arrobo] a que alguien me coloque un indio, un bastidor y unos señores y me haga un texto donde no tengo idea porqué ni la relación que existe entre unos y otros en primera instancia…
RK: Claro pero ahí veo una dificultad en la lectura, porque yo como alguien local para mí el discurso de la obra de Caguana es muy decidor…
DO: Pero yo tengo unos elementos para juzgar que son o la imagen o el texto o ambos, entonces ahí no se. Yo creo que Ecuador tiene gente que está trabajando muy profundo la pintura pero no estoy seguro que estén siendo representados en las 199 obras del salón.
RK: Santiago, ¿cuales son tus tres obras, cuales te llevas a una muestra?
SR: A una muestra me llevo no necesariamente los premios; bueno la de Lenin, hay una que me llama la atención mucho que es la de la bandera (Joel Ramírez) a pesar de que tú la puedes ver hoy en día como algo ya pasado –lo que hablábamos, trabajos similares han habido en los años noventas-, la de Gavilanes también es una obra que me parece interesante entre otras cosas porque utiliza documentación, es el único que ha presentado documentación, y la otra la de Patricio Ponce. No se si sean representativas.
[No mencioné a Santiago que la obra de León era 100% documentación, cosa que era recalcada en el título de la misma]
[Aclaración de SR en mail del 27/07/09: La obra de León es un diario o una bitácora personal, es un conjunto de dibujos con una intención documental y estética, cuidadosamente espontáneos y subjetivos -bastante personales- pero no presenta documentación como lo hace Gavilanes, donde los registros de un proceso judicial son parte de la obra. Estos documentos oficiales extraídos del proceso judicial se presentan sin intervenciones "artísticas" excepto quizá, su propio marco, de ahí el empleo que hago del termino documentación.]
[JN deja de participar en la entrevista, sale para el aeropuerto]
DO: Hablando de lo pictórico me parece que lo de Patricio es muy interesante porque él tiene una obra mucho más tradicional…
RK: Él viene de un tipo de pintura mucho más cuidada pero a la vez muy incisiva en cuanto a los temas que trata, sin embargo esta se afinca expresivamente en la chapucería, en el extremo opuesto: osea esto es un tipo de intervención grafitera que lo pudiera hacer el común de los individuos, y por otro lado me llama la atención de que es tan visceral en el sentido de enunciar “sí, esto es lo que todos podemos hacer”, es una obra o que puede ser muy buena porque justamente se está quedando en lo elemental de ese impulso o puede ser vista en el otro extremo como una ingenuidad bárbara porque esto lo ves en la calle: la gente le pone bigotes al afiche político y cosas así.
DO: El punto es si la gente en la calle se fija en el tipo de bigotes que le pone al personaje, creo que el magnate es claramente convertido en magnate, y el presidente…osea creo que la caricaturización, lo que ha pasado ahí, no es fortuita.
RK: Hay dos imágenes del magnate al cual te refieres, una que está como El Pingüino y otra que está como payaso.
DO: No fue determinante a quién se parece pero creo hay una premeditación en la elección, no es una cosa casuística.
RK: Yo creo que el arte político por un lado se le pide que no sea tan evidente porque el discurso cuando es blando se desmorona, por otro lado se lo culpa de que cuando se sofistica no comunica; esta obra está por el lado de lo evidente, está ahí en el extremo de la evidencia ¿tal vez esto es lo que la salva?
DO: Yo creo que el arte político no tiene mayor permanencia en el tiempo, son muy pocas las obras que puede pasar el tiempo y pueden ser revisitadas sin que pierdan su atractivo, pasa el tiempo y no sabe quién era el individuo.
RK: Depende de qué entendamos como político, los premios son obras sumamente políticas y lo son la mayoría de las obras del salón, y en términos generales todas las obras son políticas de alguna manera: esta de Ponce es política por reacción.
DO: Bueno me refería a lo que estábamos hablando…
RK: Osea sobre la coyuntura política.
DO: Correcto.
RK: Para cerrar quisiera preguntar sobre una pintura más, aquella que se llama Unas calles a esferazo. Cuéntenme un poco qué les llamó la atención de ese trabajo.
SR: Dos cosas: una la forma en que lo hizo, hacer un paisaje urbano con esfero…
DO:… y la elección del tipo de paisaje que escogió…
SR: Es una vuelta a narrativas cotidianas, y lo otro es un tema urbano que es anacrónico en el arte de Latinoamérica, eso me pareció interesante, y también que está en ese límite entre esas dos caras de la moneda que uno ve en América Latina que es: o muy ingenuo o muy sofisticado.
DO: Ahí hay un elemento nuevo que es que vamos a ver la transformación del arte en ese trabajo, porque el montaje se está arrugando por la humedad del ambiente o lo que sea. Cuando empezamos a mirar esa obra yo no podía pensar que el montaje y la humedad del ambiente iban a transformar tanto el trabajo y está todo arrugado.
RK: Les voy a contar algo para ver cómo el giro que tiene ese trabajo puede incidir en la lectura que ustedes tienen, y en base aquello como lo situarían luego de esto: El autor de esa obra me escribió un correo electrónico antes de anoche, me llega anónimo…
DO: ¿El autor? ¿No es mujer?
RK: Bueno yo no entiendo bien si es autor o autora, ¿eso les llama la atención?
DO: Si mucho porque el que recibió el diploma es hombre y dijo que venía en representación de alguien.
RK: Bueno el asunto es que el autor fabricó el artista, fabricó la obra, el curriculum, el discurso, todo. Todo es artificial, y en cierto modo lo que él me narra en su correo, luego de contarme esto, es que le interesaba desnudar un poco la construcción que hacen de un artista los salones, la validación, la legitimación, etc., y aquello una vez que se aceptaba su pieza y con su diploma en mano estaba cerrado el ciclo para de ahí convertirse en una obra.
DO: Eso lo hace mucho más interesante, afortunadamente la entramos porque su obra hubiera quedado inconclusa [sonríe] si era rechazada. Mire Usted, nosotros inicialmente no miramos quienes habían hecho las cosas y la sorpresa de esa obra era que la había hecho una mujer.
RK: ¿porqué?
DO: Porqué es una obra que tiene mucha potencia en la elaboración, no se, y eso llamaba mucho la atención porque en cierta manera, y uno quisiera que esas cosas de género no marcaran la diferencia, por eso más interesante fue que, bueno me parece muy acertado el tipo que haya puesto que la artista fuera mujer. Es menos típico que una mujer haga ese tipo de trabajo y eso le da como un plus.
SR: Y que bueno, le da más vida al salón.
RK: Se me quedó esta en el tintero, vamos a la obra de Velarde, Ustedes dos cuántas obras de pintar por números han visto en sus días, haciendo juegos similares ¿les pareció original como idea?
SR: No. La inclusión creo que la hicimos porque queríamos dar un panorama amplio de lo que es pintar hoy y Darío hizo una anotación que me gustó mucho que pintar por números también es pintar y esta es una impresión digital.
DO: El primer premio de Lenin también se pinta sobre impresión digitales de fotografías y no pasa nada, eso es parte del lenguaje…
SR: Muy probable que la de Caguana también…
DO:..si también tenga una lectura inicial digital, y no pasa nada.
RK: ¿Tú crees que Velarde está validando el uso de tecnologías digitales?
DO: Conociendo el trabajo de Velarde pues la pregunta es: está validando o está criticando que esas obras sean admitidas, él está haciendo una relación a la impresión digital del salón pasado.
RK: Bueno, les agradezco el tiempo.