jueves, agosto 02, 2007

Salón de Julio 2007

Salón de Julio 2007

Primer premio - María Gabriela Chérrez
Ardo por un semental que me llene toda

Segundo Premio - Ulises Unda
Subalterno I y II

Tercer Premio - Erwin Peñaherrera
Locutorio

Menciones de honor:
Ricardo Coello - Propuesta de diseño para papel tapiz
Carlos Vaca - Tríptico de un Nirvana
Edison Rosero - Abstracción de las ideas

Jurado:
Rosina Cazali - Guatemala
Tulio de Sagastizábal - Argentina
Larissa Marangoni - Ecuador (en reemplazo por jurado francés que no pudo llegar)

Directora del Salón:
Manuela Ribadeneira - Ecuador

Vista general, obras de izquierda a derecha: León, García, Peña-Chonillo, Vaca

Vsita general, al fondo segundo premio (Unda) y tercer premio (Peñaherrera)


Romina Muñoz - Gotera



Juan Carlos León - Vivencias Criollas




Janeth Méndez - Piss Batik



Gabriela Cherrez - Ardo por un semental que me llene toda




Ardo por un semental que me llene toda
Esmalte de uñas sobre azulejos de cocina
Gabriela Cherrez

Si bien en occidente hemos heredado ya lo que se puede llamar toda una “tradición” de arte feminista, queda sin embargo la percepción de una sentida brecha en la sintonía que nuestro propio contexto puede lograr con las problemáticas culturales del mundo europeo o norteamericano donde se han venido gestando estos discursos desde hace prácticamente cuatro décadas. Esta obra hace un empleo del comic erótico popular que puede, en cierto nivel de análisis, evidenciar la desconexión entre las distintas oleadas o generaciones de teoría feminista si se contrastan con situaciones sociales mucho más álgidas y “primitivas” que la de los lugares donde la misma se ha desarrollado.


En este sentido la obra pretende transmitir cierta reflexividad sobre la condición femenina –sin universalismos o esencialismos- mediante la incorporación de acentos y dejos locales que permitan comunicar con un patente sentido de cercanía y realidad temporal, lograr estructurar aquello sin que involucre renunciar a un decantado empleo del lenguaje y estrategias de representación. La historieta que representa se extrajo de una revista llamada Consejera sexual y de otras intimidades en donde apareció la novela que da título a este trabajo.



La obra se elaboró con esmalte de uñas sobre azulejos de cocina, dos elementos cuya carga de connotaciones nos sitúa ya en el terreno de los estereotipos, roles y funciones de la mujer en una sociedad que aún tiene un largo trecho que recorrer en materia de reivindicaciones de género. A esto se suma una narrativa que coquetea con los lindes de la estética porno y que de manera lúdica tantea el complejo mundo de los deseos, un campo que en los mecanismos sicológicos y libidinales de este trabajo se activa de maneras diversas e inciertas según la mirada subjetiva de cada espectador: desde una posible excitación en un hombre, el rechazo ante la cosificación de una mente crítica, hasta un sentimiento de empoderamiento sexual de alguna “ama de casa desesperada”.


Ulises Unda

Subalterno I y II

Acrílico

57 cm x 20 cm (díptico)

2007


Hace tiempo un profesor nos contaba, que Luis XIV, Rey de Francia, también conocido como Rey Sol, invitaba a sus dominios a la nobleza para que presencien sus dotes como bailarín por el siglo XVII. Mediante sus deslumbrantes puestas en escena, este Rey bailarín alejaba el riesgo de que en su ausencia, sus pares tramen algún complot que amenace el poder de su jerarquía.


El profesor quería demostrar con esta historia la estrecha relación que existe entre espectáculo y vigilancia. Luis XIV encontraba la mejor forma de vigilancia y control en el ocupar la atención (y el tiempo) de quienes perseguían su poder.


En estos acrílicos de pequeño formato encontramos a un personaje vestido con traje marcial, quien con su cuerpo parece contorsionar formas a medio camino entre la danza y el vuelo del superhéroe. Este personaje aparece yuxtapuesto en reproducciones de dos paisajes de Turner, pintor romántico del siglo XIX.


“Subalterno I y II”, explora desde la pintura dicha estrategia basada en el vínculo entre espectáculo y control, a partir de cualidades que se mencionan sobre la pintura de Turner- los cielos de fuego, lo inconmensurabilidad de la naturaleza, el espectáculo del color.





Ricardo Coello
PROPUESTA DE DISEÑO PARA PAPEL TAPIZ

Acrílico y tinta serigráfica sobre guarro

198 x 100 cms.

2007


La democracia representativa puede estar compuesta por los delegados de Dios, los delegados de las circunstancias y, quién sabe, quizás algunas veces por delegados de esa masa convulsa a la que llamaremos pueblo por puro capricho o exceso de costumbre.

Claro que entre pueblo y ciudadanía hay un salto cualitativo. Es terrible esto, algo cambia para seguir siendo lo que era o para deshacerse de un pasado que arrastra.

Este papel tapiz colocado en la pared con agujas, como en un estudio de diseño, repite, mimetiza, rostros lejanos y semejantes. Esta repetición es una estructura (compositiva) que la historia (siempre en presente) pretende perdurar.


Para quienes todavía creen en los ojos: una linda composición en tonos verdes y rojos, pasando por el café.



Matavilela

Esmalte y acrílico sobre panel

Lorena Peña – Daniel Chonillo


La obra genera una narrativa ficticia en la cual se filtran las descripciones vernáculas, caóticas y en lenguaje popular del barrio de Matavilela, una recreación de Jorge Velasco Mackenzie en su novela El Rincón de los Justos (1983).


Esta “zona que se regia por sus propias leyes” y donde “alejados del lugar, los agentes del orden veían en esas calles una zona privada, un mundo aparte y rojizo donde vivir era caer en el espacio de las vacilaciones” sirve como escenario metafórico para poner en valor –no sin cierto sentido o temor de pérdida- las ríspidas características y conductas de una ciudad que se transforma y muta a paso acelerado. Por otro lado da cuenta de la invisibilización del caos, ahora subsumido –pero no extinto- bajo el tapete de la planificación moderna y sus aparentes beneficios.

Se aborda el tema mediante un recurso de citas promiscuo, transformando caricaturas antiguas -de ironistas “clásicos” como Galecio, Salinas, Terán, Latorre y Constante- a las cuales se les ha suprimido las inscripciones textuales que las identificaban, creando un campo confuso de anonimatos donde se trastoca las alegorías originales para derivar en especulaciones icónicas.


La caricatura es el campo desde el cual se ha escrito –discutiblemente- la más ácida y despiadada (pero no menos sincera y frontal) historia del país. Se trata de un tipo de humor inmediato, crítico pero accesible a todo nivel, el cual ha sido tradicionalmente empleado como instrumento de lucha ideológica, especialmente en los albores del siglo pasado. Entre otros personajes, aquí enmarañados en esta suerte de intersticio urbano irreglamentable, se cita aquí a íconos clave como Juan Pueblo, o a la “Patria” sufriendo un toqueteo en el trasero.


Esta colaboración entre dos autores se asume de manera reflexiva, al margen de una coyuntura casual, para tratar de lograr una sinergia entre dos aproximaciones ya delineadas en la obra individual. Por un lado en el caso de Chonillo un interés por re-ficcionalizar visualmente piezas literarias a partir de la apropiación de gramáticas de estilo ajenas, y por el otro el trabajo que viene llevando a cabo Peña, donde la presencia de la Villa Rosita como parte del telón de fondo (mencionada también por Mackenzie en su novela) conforma un importante subtexto en este trabajo; la representación de esta señorial edificación ha sido el leitmotiv del trabajo reciente de la artista, el deterioro de esta casa (construida en 1935), cuya existencia misma tiene un azaroso trajín -desde prostíbulo hasta guarida de indigentes y drogadictos- se erige como contenedora de un cuerpo social excluido, su patente deterioro en el presente contrasta con el homogéneo modelo urbano desarrollado a su alrededor.


Matavilela viaja por el territorio de la memoria, conformando una suerte de palimpsesto histórico destinado a activar el recuerdo de una cotidianidad “otra” en Guayaquil, una realidad cultural marginal que a pesar de ser contribuyente a las conformaciones de identidad local es a la vez incompatible con el objeto conmemorativo o el orgullo laudatorio del que echan mano los imaginarios de la ciudad. (EPQF)


Gabriela Fabre - I.D.E.A.S.

José Obando - Mi mejor equipo del mundo


El Salón de Julio 2007

Por Rodolfo Kronfle Chambers - 2 de agosto del 2007

Versión publicada en El Universo 18 - Agosto - 2007

http://www.eluniverso.com/2007/08/18/0001/262/0208AD4B6FDB4B33ABA7888EA24FF2A7.aspx

Es probable que el análisis más prudente del Salón de Julio de este año sea uno que nos permita sacar algunas conclusiones del estado de cosas actual en nuestra escena. Creo que existe una suerte de consenso de opiniones en torno a lo flojo de esta edición, y esto va más allá de cuantas obras sobran o cuales de las meritorias no entraron; es que simplemente en su conjunto la exposición como tal no inquieta, no moviliza, no emplaza, no afecta.


Siendo el salón más débil desde que se percibe una nueva orientación de rescate del evento vale aquí observar que el alto nivel de los jurados involucrados –por lo general figuras internacionales reconocidas y artistas/gestores inobjetables de nuestro medio- no parece ser suficiente para garantizar un resultado alentador. Y esto tiene a mi parecer por lo menos tres explicaciones medulares: primero, la inconstante participación de los artistas emergentes con mayor proyección, sumado al repliegue de los artistas posicionados que se encuentran en la mitad de su carrera; segundo, las inconsistencias aún patentes en los estudiantes de arte que participan (falta de grosor poético y de densidad conceptual-metafórica por partes iguales, propuestas sin decantar y desarrolladas al apuro); y tercero, algo que es muy sencillo y que considero imprescindible dado el desconocimiento del medio de los jurados (lo cual puede generar posturas condescendientes): sería importante que el Museo emita una clara consigna a quienes contrata enfatizando lo que aspiran de su labor, una simple encomienda aclarando que lo que se busca es un salón de obras meritorias y no mediocres, más o menos, ni fu ni fa, o que pasen pero que no convenzan. Si hay que tener un salón de 18 obras en lugar de 27 –como a mi juicio debió ser este- pues ese es el precio a pagar en pos de elevar la barra del rigor y exigencia para todos.


Este punto es uno que suele manipularse, aduciendo un concepto inaplicable de “democracia” por quienes sostienen que el evento debe ser más inclusivo y albergar un número muy superior de obras. Para entender aquello hay que volver a las raíces de este asunto y recordar que el concepto de “salón” lo heredamos de la Francia del siglo XVII (el primer salón data de 1673) y se fundamenta justamente en la aplicación de un estricto tamiz por parte de un grupo de entendidos. Aunque estos mecanismos de fomento y difusión resulten un tanto inadecuados a las dinámicas actuales del mundo del arte, la contraparte del peso de su tradición se convierte en un obstáculo de transformación. La cosa es que a un salón se debe entrar por méritos (esto no es un festival, para eso está el FAAL), el aspecto democrático reside en la posibilidad de participar, abierta a todos, pero el concepto mismo de salón conlleva la implementación de un criterio de selección, conformado por el conjunto de subjetividades informadas de quienes integran un jurado. Me pregunto cómo se sentirían los artistas rechazados si se hubieran admitido 100 de las 214 obras receptadas ¿mejor o peor?


Al anunciar el premio del Salón EL UNIVERSO tituló la noticia “Alumna del Itae es primer lugar” por lo que quisiera referirme a la nutrida inclusión de alumnos de dicho instituto superior en esta y en las recientes ediciones. El tema Itae a veces ha sido tratado con suspicacia insinuando alguna predilección hacia este centro de estudios, lo cierto es que si hacemos un careo detallado probablemente encontremos que un número superior de alumnos a los admitidos fue rechazado, lo cual en primera instancia desmiente cualquier sospecha de favoritismos (y nos habla además del trecho que aún queda por recorrer a este valioso instituto en su aspiración fundacional de “producir intelectuales sólidos”). Por otro lado aquellas 8 obras de estudiantes del Itae nos debería incitar a preguntar qué es lo que esta institución sí está haciendo bien para que pueda ser implementado –sin egoísmos- en universidades ecuatorianas con mucho más recorrido que esta joven escuela que aún no gradúa a su primera promoción. Lejos de lo que algunos piensan el profesorado del Itae no pudiera ser más variado en sus aproximaciones al arte (profesores tan disímiles como Patiño, Brito, Alvarado, Velarde o Zúñiga son prueba suficiente) por lo que especular en torno a la impartición de un “sistema” o modelo de producción homogéneo es un simple desvarío.


Me resulta interesante remitirme a algo de “trivia” para ponderar otros aspectos en torno a lo que significa un primer premio. Desde 1959 en que se instaura el Salón solo tres mujeres han ganado el primer premio de pintura: Mariella García (1981), Helen Constante (2001) y ahora Gabriela Cherrez. (En la presente edición la admisión de mujeres es tal vez la más alta de la historia, 9 participantes cuando hemos tenido un máximo de 4 en años recientes).


Con esto quiero relievar algo que fácilmente olvidamos, ningún premio es garantía de proyección futura y por ende debemos ponderar con mesura a quienes obtienen los galardones, despojarnos de la nociva tendencia de validación temprana, apresurada legitimación y tono laudatorio con que se articula públicamente estos fenómenos. En su largo recorrido así como el Salón ha visto consolidarse a algunas de las figuras más sobresalientes de nuestra plástica, por el mismo también han desfilado no sólo nombres totalmente sobrevalorados sino además muchos que se han esfumado sin pena ni gloria del panorama cultural. Es por esto que prefiero hablar del Salón como una muestra y no discutir el orden del medallero, un palmaré que hay que tomar con beneficio de inventario y que –dada la heterogénea naturaleza del arte actual- puede cambiar de manera brusca con tan solo variar un miembro del jurado.


Puedo decir que las obras que más me inquietan e interesan son las de Cherrez, Peña-Chonillo y Coello, pero con la conciencia clara de que aquello parte de cómo se ha informado y formado mi subjetividad, de lo que considero pertinente y que siento me aporta perspectivas inesperadas para reflejar distintos aspectos del momento histórico y cultural que vivimos. Puedo respetar y diferir de cualquier otro criterio en el que intuya ha intervenido un serio trabajo de reflexión y acumulación de conocimiento, pero a su vez no considero válidas opiniones pronunciadas a partir del simple “gusto”, y mucho menos desde posturas que no toman en cuenta las complejidades y discusiones que atraviesan el mundo del arte hoy en día.


Reacciones al Primer Premio : Editorial aparecido en Diario Expreso - 6 de Agosto del 2007

Apuntes para el Futuro

¿Todo es Arte?

Monseñor Elías Dávila (Vicario de la Arquidiócesis de Guayaquil)

Hablar del Arte es ciertamente una misión, no solo para entendidos sobre el tema, sino de los consumidores finales que en realidad se llaman público, y que ven o escuchan la creación de alguien, para hacerla propia o rechazarla. Si retrocedemos el tiempo nos encontramos con los grandes maestros cuyas obras son parte ya de la historia de la humanidad y que han llegado hasta nosotros por la calidad de lo que hicieron; ¿Quién podría estar en contra de Miguel Ángel, Rafael, El Greco, Modigliani, y hasta aquellos que cambiaron la belleza de su expresión con simples trazos inentendibles, como Dalí y Picasso, pero cuyas firmas avalaron hasta aquello que parecía ni siquiera de su autoría? El Arte se expresa en tantas vertientes como imaginaciones y talentos tengan sus autores, y solamente el límite de lo estético y del buen gusto hace que continúe siendo una expresión válida, esto es para la compresión en el bien común.Admiramos profundamente toda la obra municipal de unos cuantos años acá; el Arte natural y una decoración extremadamente cuidada nos da la alegría de los malecones del Río y el Estero; los monumentos se destacan en una elocuencia que nadie podría denostar porque han creado un clima de modernidad y al mismo tiempo del clasicismo que se amalgaman para darnos una ciudad tan diferente a la que teníamos que ya ni siquiera hay puntos de comparación.Desgraciadamente hay un ítem que creemos entender se da en base a la libertad de los exponentes la que viene a trocar lo dañino y antiestético en vez de la belleza y la originalidad de quien crea una obra y es el caso del “Salón de Julio”, que en más de una oportunidad ha puesto ante los ojos asombrados de los visitantes verdaderas muestras de incoherencia, garabatos intrascendentes, infamantes expresiones de lo hermosamente sagrado, y como en este año, unos baldosines de cómics extranjeros subrayados por la vulgaridad de palabrejas de albañal, que no condicen para nada del espíritu guayaquileño, lleno de respeto, que hoy ha caído nuevamente por los suelos.Se ha dicho que cada uno ve lo que quiere, y esto es muy cierto, pero valdría la pena responder que si hay una exposición importante la gente está invitada para admirar, lo que significa mirar y salir hasta agradecido por el arte que se presenta, el que evidentemente está negado en la obra ganadora de la muestra, y en verdad hasta para criticar hay que observar lo que se nos exhibe para poder expresar lo que está a disposición de los ojos de los visitantes. ¿Alguien tiene la culpa que estos engendros se presenten y ganen una muestra?, no lo sabemos, suponemos que hay un jurado, no conocemos sus nombres, y por lo tanto ninguna ofensa hay para ellos, pero sí vale la pena interrogarnos en base a qué, se galardona a lo más polémico y transgresor. Ojalá lo supiéramos.Nuestras expresiones no dañan para nada ni a las autoridades municipales, ni a las buenas intenciones que tuvieron para llamar al histórico concurso, y les pedimos tomar en cuenta por lo menos la estética, para próximas oportunidades. Como en todas partes se cuecen habas, recuerdo la exposición pictórica de Milán, el año pasado, la obra ganadora, estaba hecha con un colage de pelos de animales, unidos en la sangre como muestra de su sacrificio, no tenía forma ni objetivo, y el título era evidente: “excremento”.

3 comentarios:

  1. no me sorprende el artículo de Monseñor Elías Dávila (Vicario de la Arquidiócesis de Guayaquil), me pregunto: qué se podía esperar de él?
    sino el llamado a la decencia que promulga un malecón 2000 donde una pareja se ve prohibida de darse un beso...
    supongo que para no dañar el artístico y metálico paisaje del sitio

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  2. monseñor elias davila.
    que???? queeee?? "el limite de lo estetico y el buen gusto.."???, "comprension en el bien comun"??, "la obra municipal"??, "el Arte natural" ??,...dejemoslo alli.
    corsi e ricorsi.infamantes expresiones de lo Hermosamente Sagrado.

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  3. Julius von Kraupttenberglunes, agosto 20, 2007 3:33:00 p.m.

    Eso sucede cuando la gente de la escena artística local (que tiene buenas intenciones de cambiar la perspectiva que sobre el arte se tiene en nuestro medio) se involucra demasiado con un oficialismo municipal.

    Reacciones como la de este sacerdote retrógrado son normales en un ambiente como el municipal, donde tipos como Dávila siempre están a la espera de lanzar piedras para recibir atención y enviar halagos.

    Por qué no organizan salones independientes de pintura? Si todos ustedes ya han formado un circuito, pueden hacerlo. No entiendo por qué necesitan apoyarse en lo municipal cuando si pueden ustedes hacer algo no oficial para evitar críticas absurdas como las de este personaje.

    Muchos han ladrado por el Salón de este año, puede ser un obstáculo el próximo año también. Recomiendo cosas paralelas. Espero que el dinero no sea el motivo principal para juntarse con el Municipio. Hagamos cosas independientes, busquemos auspiciantes si se quiere (si el dinero es lo más importante) pero creo que la evolución del arte como proceso es más importante que cualquier cuestión económica. Gütten tag y auf wiedersehn.

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