viernes, septiembre 11, 2015

Pamela Cevallos: Espíritu de cálculo / El Container, Quito






Diciembre 2 de 1969
Óleo sobre tela
2014








 

Espíritu de cálculo 1
Instalación
2015































Espíritu de cálculo

 El 1 de diciembre de 1969 se inauguró en Quito el Museo Nacional del Banco Central del Ecua­dor, que acogería la colección pública más importante de arqueología y arte del país. Los orígenes de esta colección, a mediados de los años cuarenta, fueron consecuencia de la actividad bancaria de esta institución y sus lógicas de acumulación. Así, los objetos arqueológicos de oro antes de ser conservados por su valor cultural, fueron avaluados en su materialidad y fundidos para acre­centar las reservas. El giro hacia lo cultural estuvo marcado por una necesidad de reconstruir las genealogías de la nación y una conciencia de las potencialidades del museo como dispositivo escenográfico y pedagógico.

¿Dónde está el valor de lo coleccionable y cómo se determina? Al observar las redes que han configurado estos grandes acervos patrimoniales vemos que exceden las historias oficiales y sus lecturas asépticas de la nación. Los archivos de la gestión de los museos que pertenecieron al Ban­co Central permiten explorar un entramado de relaciones que van más allá del objeto, develan sus recorridos y tránsitos. Nos permiten ver las negociaciones que conjugaban valoraciones culturales y económicas: altos funcionarios del Estado, burócratas, expertos, arqueólogos, coleccionistas, aficionados, artistas, artesanos, huaqueros e intermediarios, en sus prácticas definieron “lo bello”, “lo artístico”, “la obra maestra”.

Aunque el boom del coleccionismo público tuvo su auge hasta la década del ochenta, estas redes se mantienen vigentes. La propuesta plantea un acercamiento a los artesanos de la parro­quia de La Pila, en Montecristi - Manabí, espacio donde se han concentrado prácticas económicas articuladas a los objetos arqueológicos, tanto por excavaciones y su comercialización como por la producción de artesanías basadas en estos objetos. A través de la interpretación de un inventario de Max Konanz, propietario de la primera gran colección de arqueología que fue adquirida por el Banco Central con fines museales en 1960, a un grupo de artesanos de La Pila se les comisionó recrear desde su experticia las imágenes e imaginarios de esa colección. De esta manera, se pro­pone un diálogo entre las voces autorizadas que movilizan el coleccionismo y los circuitos opacos de la huaquería.

Espíritu de cálculo es un proyecto en construcción que excava en la mirada reificadora de colec­cionistas, observadores patriotas y estetas contemporáneos. Persigue la vida social de los objetos y los contextos que permiten que éstos sean adquiridos, preservados, custodiados y atesorados como el acervo cultural de la nación. Indaga en el ánima mercantil de las cosas que han cimenta­do los sentidos de la identidad nacional. Es una invitación a interpelar los procesos cotidianos de negociación e intercambio de capitales sociales, culturales y económicos que han sido abstraídos por los discursos estetizantes del museo.

Pamela Cevallos

Quito, septiembre de 2015


Bureau
Instalación
196 formatos, Acuarela y collage
2014



















Octubre 20 de 1949
Óleo sobre tela
2014

PRENSA

Crédito fotografías: Francisco Suárez

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