viernes, diciembre 23, 2011

Atrabiliarios - XI Bienal de Cuenca

N.E.: Esta es la tercera muestra oficial de las que conforman la XI Bienal de Cuenca. El proceso de curaduría involucró al inicio a un equipo conformado por tres curadores ecuatorianos -Katya Cazar, Cristobal Zapata y Hernán Pacurucu- ; la exposición final se presentó con una propuesta a cargo de Katya Cazar.




ATRABILIARIO

Atrabiliario, proviene de una raíz griega que presupone una apariencia apacible, estética y que en determinado momento muestra su interior, de fuerza, de energía iracunda o violenta; en realidad se trata de un adjetivo aplicable a la realidad actual, a sus efectos y a sus individuos. Se trata de una narración plástica, mediante la cual se enfatiza cómo el arte puede persuadir, denunciar, aplacar o intensificar la vida.

Este conjunto de piezas posee un discurso que activa las distintas dimensiones de ánimo y de humor, siguiendo Corpus Hippocraticum.

Atrabiliario es en efecto una respuesta a los acontecimientos de un mundo, donde la carga de nostalgia o pulsión están en extremo, creando y construyendo un escenario, donde es pertinente resaltar propuestas agudas, como quién lo hace al subrayar una frase o un nombre, en un libro, como lo más sustancial.

Este locus de enunciación, concentrado en este título, propone la ubicación de estrategias, que traspasen la enajenación; es un andamiaje que permite la transgresión del stablishment pero no sólo con una actitud resistente, sino también desde la eficacia plástica.

Tales estrategias se originan en las actuales prácticas artísticas que, en su amplitud, han creado distintos accesos, algunos de los cuales han sido fundamentales para la elaboración de esta muestra, que manifiesta, como si fuese un requisito, la persuasión estética, con una intensidad conceptual, bien marcada por el susurro, por el antecedente.

“La tarea del arte es sumergir al lector o al espectador en el espanto y en el éxtasis del poema, al menos mientras durase el poema”  [1]

Los artistas convocados a esta muestra, en su mayoría, están interesados por la construcción del lenguaje, y de hecho por la semántica y por la semiótica, estableciendo renglones que encuentran como tema las estructuras humanas, sus límites y desbordes, con gran fuerza visual.

El presente texto propone pensar en  la obra de arte como un objeto que comunica, que atrae y que repele; pretende expresar una estructura de significado y de significante, traduciéndose su existencia como una oración abierta,  en unsúmmum del silencio. El arte actual asume su condición filosófica, es absolutamente provocador.

“Joseph Kosuth en su ensayo Art after Philosophy sostenía que la creación artística actuaba como una forma tautológica, con una lógica interna similar a las matemáticas, que no salía de la esfera del arte y que, a su vez, es un fenómeno totalmente independiente de la realidad”  [2]

El arte contemporáneo supone una nueva lectura y una revisión sobre los objetos cotidianos, que han abandonado su anonimato y que, dentro del terreno artístico, llegan a poseer una naturaleza enigmática; el arte plantea la existencia de una estética que disloca el significado y el significante, contraponiendo y afirmando la idea y el objeto.

El objeto y su traducción, el objeto y su determinación lingüística, como en algún momento también los hizo Maggrite en su obra “Ce n'est pas une pipe”, esta obra planteaba ya el debate entre definición y  objeto real, donde existe un puente, pero también una diferencia, entre la representación artística y sus referentes sicológicos o históricos, que promoverían otro significado. Ya lo decía Marinetti, en su manifiesto: ““La poesía es un acto” 

Los objetos cotidianos en materia de arte son los artefactos que nos rodean: la violencia, la ciudad, el otro, los encuentros, los desencuentros ……

“Uno de los rasgos de la condición posmoderna (Lyotard) es la ausencia de mega relatos, el quiebre de las grandes ideologías, la aceptación de una verdad parcial, oscilante. Este concepto de verdad que no cierra, animada por un espíritu conciliador que acepta el lugar del otro, es precisamente la verdad propia del arte, por lo cual éste se convierte en paradigma de una situación general.”[3]

Atrabiliario es un guión donde coexiste una factura cuidadosa con contenido emocional, un diálogo, que activa una disección visual y mental, una muestra que está ubicada en el entreabierto, en el espacio entre líneas que denota mensajes cifrados, una fuerza contenida, pero anticipadora, como el espacio de bochorno antes de la lluvia.

“Es en el sesgo  de lo siniestro dónde se descubre la interrelación de lo bello (ligado a la armonía, al orden a la proporción) y de lo feo (ligado al caos, lo desproporcionado, lo ilimitado). Considera que lo bello sin referencia (metonímica) a los siniestros, carece de fuerza y de vitalidad para poder ser bello y que la belleza es siempre un velo (ordenando) a través del cual puede presentir el caos”[4]

Partiendo de la premisa conceptual que tiene su génesis en el emblemático Marcel Duchamp, está claro que los objetos, los lugares y la cotidianidad pueden ser transformados por el gesto artístico y  así convertirse en objetos estéticos.

Desde Duchamp los códigos han cambiado, la realidad desmaquillada fue llevada a otra categoría, para convertirse en el objetivo, donde la acción actual y reactiva de los artistas busca desarmar discursos de poder.

El arte indaga en el lugar donde están las estructuras estructurantes de la educación, de la dominación, en la política, en lo social, en lo afectivo, en la creencia; allí encuentra su territorio para subvertir la sumisión, resultado de ello una transfiguración de aquellos objetos conocidos por un significado previo.

Asistimos a un circuito global del arte que incursiona por diversas vías, donde es necesario ubicar sutiles conmociones, en medio de un universo sobrepoblado   de estéticas paralelas, y de discursos hegemónicos

Pierre Bourdieu en su ensayo sobre El orden simbólico, afirmaba que lo que sucede en la actualidad, aún en el arte, es una suerte de círculo cuyo centro está en todas partes y en ninguna parte, que es necesario saber descubrirlo allí donde menos se lo intuya, donde está desconocido; ese centro es el  poder simbólico, un poder invisible, que  se aplica con la complicidad de los que no quieren saber que lo aceptan  o que lo ejercen.

En este proceso, el arte ha dejado muchos elementos y ha adquirido otros, para llegar hoy con una confluencia de opciones. En este caso, Atrabiliario procura hablar del concepto dentro de la estética de los objetos, no abandonándola, sino todo lo contrario, asumiéndola, la selección de esta muestra está en el punto entre la idea y su representación, multiplicada de lo que podría ser una nueva poética.

La eficacia estética y su evolución, es amplia y compleja, pero aún así el arte siempre inquieta, sirve como dispositivo, y genera un estado de goce, en su potencial transformador y revulsivo.


Bibliografía
[1]  http: //www.avizora.com/publicaiones de arte/ textos, Giunta, Andrea, Acerca del arte más contemporáneo, frase de T. J. Clarck.
[2] Guash, María El arte último del siglo XX, del Postminimalismo, a lo multicultural, Editorial, Alianza,Madrid, 2000, pagina 171.
[3] Oliveras , Elena, Estética, la cuestión del arte, Editorial Ariel Filosofía, Argentina, 2005, página50
[4] Oliveras, Elena Estética, la Cuestión del arte, editorial Ariel Filosofía, Argentina, 2005, página 113



ARGENTINA

Liliana Porter



Esteban Pastorino

Moreno, Av. 9 de Julio, Plaza de la República, Av. Corrientes, Av. Presidente
Roque Sáenz Peña, Bolívar, Hipólito Yrigoyen, Av. La Rábida, Bartolomé Mitre (2010)
Instalación fotográfica / Negativo de 39.5 metros


Eugenia Calvo
Alarmas


Eugenia Calvo

Experiencia Ajena
MENCIÓN


BRASIL


Regina Siveira

Twilight
1001 días (escotilla)


Rubens Mano


Rossana Ricalde

Las mil y una noches (2010)
Collage


CHILE


Magdalena Atria

Pan, trabajo, justicia, libertad (2011)
Plastilina


COLOMBIA


Oswaldo Maciá

Rodeado en lágrimas
PREMIO

Fernando Arias
Srinagar, Kashimir (2010)
Tejidos de lana

Fernando Arias

Water (2010)
Fotografía


CUBA


Wilfrido Prieto

Green Lemon


ECUADOR


Saskia Calderón

Sinfónica Mocha


Anthony Arrobo

Red Curtain (2010)
Telas construidas integramente con pintura acrílica roja
MENCIÓN


GUATEMALA


Luis González Palma

Arasolis (2009)
Fotografía
Graciela de Oliveira (ARGENTINA)/Luis González Palma
Tú/Mi Placer (2009)
Fotografía


INDIA


Shilpa Guptha

100 mapas dibujados a mano en Cuenca (2011)
Video/dibujo
PREMIO


MEXICO


Tania Candiani

Telar (2011)
Instalación / cartón perforado, bordado a mano, video, dibujo


NICARAGUA

Patricia Belli



PERU







Sandra Nakamura

martes, diciembre 20, 2011

En defensa de la delicadeza - XI Bienal de Cuenca

N.E.: Esta muestra comisariada por el brasilero Agnaldo Farias es una de las tres exposiciones oficiales que conforman la XI Bienal de Cuenca.

EN DEFENSA DE LA DELICADEZA 
  
A mi dulce amigo Pedro Meira Monteiro,
un enérgico defensor de la delicadeza.
  

Octavio Paz, a propósito de la muerte de Jean Paul Sartre escribió algo como: “Sartre era un mal viajero porque tenía muchas opiniones.” Para no incurrir en injusticia hacia el poeta y el filósofo, citando al primero fuera de contexto, vale retener la idea general, perfectamente aplicable a los extranjeros que desembarcan en otros lugares a sabiendas de lo que van a encontrar. Mejor sería que no viajaran y –  saciados de conocimiento previo, impregnados de certezas – quedaran despatarrados en sus sillones frente al televisor o, en el caso de los intelectualmente más preparados, protegidos por paredes repletas de libros al estilo de Peter Klein, el insigne neurasténico forjado por Canetti en su “Auto de Fe”. 

El mundo anda repleto de opiniones y, como corolario, de gente que no se maravilla con nada. Hace ya algún tiempo,  “la sorpresa pasa por uno sin sorprender”. Ese modo de ser sería inofensivo si la arrogancia que trae aparejada se limitara a los individuos. Pero, como cualquiera lo sabe, la cosa no funciona así. La tendencia gregaria del ser humano lo lleva a juntarse en grupos de dimensiones y calidad variables, en colectivos de cohesión imprecisa constituidos por motivos de lo más dispares, a menudo superpuestos, que se podrían resumir en un abanico que va desde los afectos al uso compartido de un mismo idioma. Personas, naciones y cultura, lo sabemos, pueden ser arrogantes al punto de pretender que los demás tengan que identificarse con sus preceptos, aunque fuese a la fuerza. Y sus múltiples instituciones, empezando por la familia y extendiéndose a las escuelas de enseñaza primaria, son sistemas de transmisión y producción de opiniones. Tan innumerables son los portadores de verdades que es de admirar quien aún cree que   existan. Y, entre estos, asombra los que pontifican a partir del territorio de la ciencia, denegando el precepto de uno de sus fundadores, René Descartes – éste sí, un notable buen viajero, paradójicamente idealista –  según el cual “el motor del conocimiento no es la certeza, sino la duda”.  

Lo que se propone, bajo la forma de una exposición  de arte, es la delicadeza como antídoto a la certeza y a la arrogancia. Y eso viene a ser lo mismo que defenderla como un valor que se debe cultivar, en un mundo pautado por ruidos excesivos, luces cegadoras, infinidad de rutinas. Un mundo en el que todos hablan fuerte y nadie escucha; en que la mayoría tiene su comportamiento regido por una agresiva extroversión. 

Como se sabe, la palabra delicadeza, ya sea en portugués o en español, se irradia en dos direcciones: por un lado, es amabilidad, suavidad, cortesía, gentileza, etc.; por otro, fragilidad, tibieza, susceptibilidad. Interesa el entretejido semántico, puesto que dispone, por encima de todo, el acercamiento a algo, ya sea este brusco o violento o sutil e imperceptible, no importa. La cuestión es la actitud desarmada del que se propone acercarse al otro, al mundo. Al respecto, vale recordar el precioso momento, construido por el escritor brasileño João Guimarães Rosa, en que el joven Miguilim (de quien, hasta ese punto de la narrativa, se desconocía el hecho de que era miope) recibe un par de anteojos de un adulto, quien al verlo forzar la vista se quita sus propios anteojos y se los pone en el muchacho:

“Miguilim miró. Ni nadie lo podía creer! Todo era claridad, todo nuevo y hermoso y diferente, las cosas, los árboles, las caras de la gente. Veía los granitos de arena, la piel de la tierra, las piedritas más pequeñas, las hormiguitas que se paseaban por el suelo, desde una distancia.....”

El embeleso experimentado por Miguilim, ese movimiento contradictorio que se desencadena siempre que irrumpe lo maravilloso, o una realidad totalmente otra, cuyo efecto sin embargo,  es despertarnos y devolver la mirada a uno mismo, tiene mucho que ver con el efecto que produce la obra de arte. O, sin ir más lejos, el efecto que un locro de papas, esa obra maestra de la culinaria ecuatoriana, ejerce sobre un brasileño totalmente ignorante de lo que puede resultar de una tan extensa variedad de papas - que ni siquiera sabía que existía -  y quien, en la medida en que crece su perplejidad ante tantas texturas de densidad y sabores, más y más  desaceleradamente empieza a sorberla. 
El acercamiento al otro demanda delicadeza, al igual que el cazador, ese profesional de la vigilancia y de la astucia, queda al acecho ocultando su propia presencia, como que sopesando a cada paso el espacio común, siempre estudiando la  presa, descubriendo sus hábitos y gestos, el andar, el oscilar rítmico de la respiración, hasta aprehenderla, incluso transformarse él mismo en el animal. ¿No escribió Luis de Camões: “Se transforma el que ama en la cosa amada / Por virtud de tanto imaginar...”? Son versos que indican el tránsito entre el uno y el otro, el escrutinio  atento seguido de mimesis, confusión entre los seres. Sin embargo, para que ello ocurra es necesario disponibilidad, apertura a la sorpresa, al entreabrirse de la máquina múltiple y majestuosa del mundo.
La delicadeza, por ende, concierne el deseo de entrar en relación con las cosas, con el otro. Ello supone identificarlo y escucharlo; aprehender y aprender su habla – más que eso, su modo de ser. 

Ser delicado, convendría advertirlo, no significa necesariamente renunciar al comentario o a la acción. Una postura entre lo tímido y lo excesivamente respetuoso, reacción humilde frente a la grandiosidad de la vida, de los hechos, pero que en algunos casos podría caracterizarse como simple cobardía. Hay, por cierto, una justa e inmediata asociación entre la  delicadeza y el laconismo, el despojamiento material, el habla enjuta, rondando el silencio – o que prefiere sumergirse en él. Esa identidad encubre la complejidad del problema, como nos hacer pensar el poeta João Cabral de Melo Neto en su largo poema “A Palo Seco”, en el que describe bajo ángulos siempre imprevistos esa modalidad particular del canto flamenco, a capela, “tan solo la lámina de la voz / sin el arma del brazo”.  Luego de enunciar un conjunto de situaciones y objetos “a palo seco”, concluye el autor su defensa de la concisión:
 

Eis uns poucos exemplos
de ser a palo seco
dos quais se retirar
higiene ou conselho:
não o de aceitar o seco
por resignadamente,
mas  de empregar o seco
porque é mais contundente.

La presente exposición, parte constitutiva de la Bienal de Cuenca, parte de esos supuestos –  algunos, como se ha visto, tan contradictorios entre ellos; se inspira en la delicadeza, aún sabiendo que el simple intento de acercársele puede significar la pérdida de algo esencial. Como nos alerta Pedro Monteiro, ¿“Será que la delicadeza tiene que ver con dejar que el mundo siga corriendo sin que nos inunde el deseo de intervenir? Pero, dejar que el mundo corra sin responderle con un sonido o una imagen ¿no sería una renuncia muchas veces criminal?”   Los artistas, tal como los invitados a esta exposición, prefieren correr ese riesgo. Las obras presentadas desafían la grandiosidad, el carácter espectacular que la vida contemporánea viene asumiendo, y lo hacen por la vía de lo sutil, lo discreto, a la larga casi imperceptible, con la convicción de que la delicadeza, en calidad de una epifanía, puede ser un arma sumamente poderosa. 

Agnaldo Farias


ARGENTINA
Ana Gallardo
El pedimento (2009)
Instalación / Tierra, agua

BELGICA
[N.E.: No cuento con documentación de esta obra]
David Claerbout

BULGARIA
Nedko Solakov / Dimitar Solakov
The Abyss, with warnings (2011)
Fotografía, vinyl y sonido
Nedko Solakov / Dimitar Solakov
Points of Interaction

BRASIL 

Daniel Senise
929
10 sábanas utilizadas en el hospital de cáncer de Río de Janeiro
9 sábanas utilizadas en un love motel del barrio Flamengo en Río de Janeiro
tensadas en bastidores de madera
(el título se refiere al número medio de personas que han pasado por estas superficies)
Waltercio Caldas
Parábolas de superficies
PREMIO
Waltercio Caldas
La imagen realiza la autonomía de la palabra (2010)
Acero pintado y sello
Waltercio Caldas
Bronce, Bronce (2010)
Página impresa, tinta china y plástico pintado
Waltercio Caldas
Porque fuimos (2010)
Cartón, porcelana, corcho, tinta china y sello
Waltercio Caldas
Los nombres de los artistas (2010)
Papel, acero pintado y sello
Waltercio Caldas
Por ejemplo: súbito (2010)
Cristal y sello
Flávia Ribeiro
De la serie Corpos Asociados (2011)
Organza de seda, línea negra, cobre y latón bañado en oro 

COLOMBIA
Alberto Baraya
La fábula de los pájaros (2011)
Intervención sobre muro con fotografías de pájaros disecados
del Museo de Historia Natural de La Salle, Bogotá
MENCIÓN

ECUADOR
Stefano Rubira
Noche del Mundo (2011)
Dibujo/Instalación
INGLATERRA/EUA
[N.E.: Durante mi visita esta obra no estaba funcionando]
Anthony McCall
Meeting you Halfway (2011)
Video instalación

MEXICO
José Antonio Vega Macotela
Murmuros. Frase en isomorfosis para verse hincado (2011)
Instalación/Vinilo sobre muro


Luciano Matus
Sin Título (2011)
Intervención con cable de niquel

PERÚ
Sandra Gamarra
Mantos
Sandra Gamarra
Que tu mano izquierda no sepa que hace la derecha
Video
Sandra Gamarra
Antiguos peruanos

URUGUAY
Marco Maggi

La raya amarilla (2011)
Cartulina amarilla y papel de oficina